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Quilmes recibió el aval de Provincia para avanzar con su nuevo Plan de Gestión de Residuos

El Municipio de Quilmes obtuvo la aprobación oficial de la prefactibilidad de su Programa Básico Preliminar (PBP) para la Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU). Esta validación, otorgada por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires bajo la Ley Nº 13.592, representa un paso administrativo fundamental para el ordenamiento ambiental del distrito.

Al respecto, el secretario de Ambiente y GIRSU, Roberto Gaudio, destacó la importancia de este reconocimiento provincial. El funcionario señaló que la aprobación valida el camino iniciado por la gestión local hacia un sistema de residuos más eficiente y responsable, que integre la planificación técnica con la conciencia social.

Gaudio también subrayó que el objetivo principal es consolidar un modelo que combine la separación en origen con el fortalecimiento de las cooperativas de recuperadores urbanos, remarcando que “la política ambiental también es política social”.

La medida quedó formalizada a través de la Disposición Nº 30/2026 de la Dirección Provincial de Residuos Sólidos Urbanos. Con este aval, la comuna queda habilitada para elaborar el Plan de Gestión Integral (PGIRSU) definitivo. La evaluación técnica de la Provincia determinó que Quilmes cumple con los requisitos necesarios para ampliar la recolección diferenciada y mejorar las estrategias ambientales en beneficio de toda la comunidad.

Este avance se da en un contexto global crítico, donde la acumulación de basura y el agotamiento de los recursos naturales exigen respuestas urgentes por parte de los Estados. En todo el mundo, las ciudades enfrentan el desafío de abandonar el viejo modelo de “extraer, usar y tirar”, que satura los rellenos sanitarios y contamina el entorno, para pasar a una economía circular donde el residuo vuelva a la cadena productiva. Con esta validación, Quilmes se posiciona a la vanguardia de esa pelea, transformando un problema histórico en una oportunidad de desarrollo.

La importancia de esta política para la ciudad radica en que resuelve el cuello de botella del tratamiento de desechos. Al tener un plan técnico validado, el distrito deja de depender exclusivamente del entierro de basura, lo que reduce la contaminación de las napas y evita la formación de microbasurales en los barrios. Esto no solo mejora la higiene urbana, sino que optimiza el uso de los fondos públicos: cada tonelada de cartón, plástico o vidrio que se recupera gracias al trabajo de las cooperativas es basura que no se paga para enterrar, permitiendo reinvertir esos recursos en más servicios para la comunidad.

De cara al futuro, este aval provincial representa una garantía de sostenibilidad para las próximas generaciones de quilmeños. Al establecer un sistema que integra la tecnología con el trabajo social de los recuperadores, la ciudad se asegura un crecimiento ordenado y respetuoso con el medio ambiente. Esta política es, en definitiva, una apuesta por un futuro donde vivir en un entorno limpio y saludable sea la norma, consolidando a Quilmes como un referente regional en la lucha contra el cambio climático y en la construcción de una ciudad más justa y habitable para todos.

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