Sociedad

El Operativo de Milei que terminó premiando a la gestión de Alberto Fernández

Por Nahuel HIdalgo

MAR DEL PLATA – En su afán por mostrar una Argentina “ordenada” y bajo control policial, el Ministerio de Seguridad de Javier Milei ejecutó un operativo relámpago en el cordón frutihortícola de Sierra de los Padres. Con drones, agentes federales y una gacetilla cargada de épica punitiva, el Gobierno buscaba exhibir el fin de la supuesta “laxitud” migratoria. Sin embargo, los fríos números del operativo arrojaron un resultado que nadie en la Casa Rosada esperaba: una victoria retrospectiva para la gestión de Alberto Fernández.

La estadística que el Gobierno no puede explicar

El despliegue fue cinematográfico. Cinco organismos nacionales —incluyendo la Policía Federal y el Comité contra la Trata— inspeccionaron cuatro establecimientos y controlaron a 120 trabajadores. En un sector históricamente marcado por la informalidad, el resultado fue letal para el relato oficialista: solo 2 personas de 120 se encontraban en situación irregular.

Este 1.6% de irregularidad es, en la práctica, un certificado de eficiencia para la política de integración de la gestión de Alberto Fernández y su directora de Migraciones, Florencia Carignano. Mientras el gobierno de Milei llega con patrulleros a buscar “ilegales”, lo que encuentra es una comunidad boliviana que ya fue documentada, vacunada y asesorada en las jornadas de consulado móvil que el Estado realizaba en Batán hasta hace apenas tres años.

Del Estado sanitario al Estado Gendarme

El contraste de modelos queda expuesto en el barro de Sierra de los Padres. Bajo la presidencia de Alberto Fernández, el Estado llegaba al cordón hortícola con postas de salud, trámites de ANSES y comida regional, entendiendo la regularización como un puente hacia los derechos. Hoy, el Estado de Javier Milei llega con actas de infracción y la sospecha como punto de partida.

Sin embargo, el aparato represivo se chocó con la realidad: el trabajo de base de la gestión anterior fue tan sólido que casi no quedan “clandestinos” para la foto de Bullrich. El operativo de Milei gastó recursos públicos millonarios solo para confirmar que los migrantes bolivianos en Mar del Plata tienen sus papeles al día.

El silencio cómplice sobre la verdadera tragedia

Mientras el Gobierno sobreactúa controles donde ya no hay nada que encontrar, la desprotección real se traslada a las provincias donde el poder económico manda. Milei calla sobre los obreros electrocutados en el Alto Valle o los jóvenes congelados en los frigoríficos de Río Negro. Allí, donde la desidia patronal mata, no hay despliegue de la Federal ni gacetillas sobre “el cumplimiento de la ley”.

En Sierra de los Padres, el Gobierno de Milei quiso montar una escena de “caza de ilegales” y terminó demostrando que la política de derechos de la gestión anterior funcionó. La verdadera “red flag” de esta nota no es la migración boliviana, sino un Estado que gasta en teatro policial lo que ya no invierte en salud y seguridad laboral.


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