La caída de “El Mencho” y el México que despierta mañana
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrida este domingo en un operativo de fuerzas especiales en Talpa de Allende, Jalisco, cierra uno de los capítulos más complejos en la historia del narcotráfico contemporáneo. El hombre que nació en Naranjo de Chila y que pasó de ser un campesino recolector de aguacate a un convicto en la prisión federal de Sacramento en 1992, terminó consolidando la organización criminal más expansiva de México. Su fallecimiento no es solo un evento táctico para el gobierno de Claudia Sheinbaum, sino el colapso de una figura que logró transitar de la deportación a mediados de los 90 a la creación de una estructura paramilitar que desafió directamente al Estado mexicano.
El poder acumulado por Oseguera Cervantes se cimentó tras la fragmentación del Cártel del Milenio y la caída de Ignacio “Nacho” Coronel en 2010. Bajo su mando, el CJNG dejó de ser un brazo armado local para convertirse en una corporación transnacional con operaciones en más de 25 estados de la República y conexiones en los cinco continentes. Su estrategia se basó en el control de puertos estratégicos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, fundamentales para la importación de precursores químicos desde China, destinados a la producción masiva de metanfetamina y fentanilo. Esta red logística le permitió inundar los mercados de Estados Unidos y Europa, mientras que en México su brazo financiero operaba a través de una compleja red de lavado que incluía desde desarrollos turísticos en la Riviera Maya hasta empresas de exportación de berries y tequileras de prestigio.
La respuesta violenta registrada este domingo, con bloqueos en la zona metropolitana de Guadalajara y la activación del Código Rojo, es el reflejo de una resistencia que el CJNG ha mantenido durante años. Cabe recordar que el poder de “El Mencho” no solo era territorial, sino también financiero; el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, que ofrecía 10 millones de dólares por su captura, mantiene bajo sanción a cientos de empresas ligadas a su cuñado Abigael González Valencia, líder de “Los Cuinis”. Con la caída del patriarca, el gobierno de Morena enfrenta ahora el reto de intervenir esta maquinaria económica antes de que las facciones internas, debilitadas tras la extradición de Rubén Oseguera González en 2020, inicien una guerra sucesoria que desestabilice el occidente del país.
A partir de mañana, la administración federal iniciará el proceso de confirmación de peritajes forenses, mientras la comunidad internacional observa con cautela la posible fragmentación del cártel. La caída del “Señor de los Gallos” marca el inicio de una persecución financiera sin precedentes, donde el objetivo ya no es solo el hombre, sino la fortuna ilícita acumulada a lo largo de décadas de operaciones en mercados asiáticos, europeos y americanos. México despierta en una calma tensa, con las fuerzas militares desplegadas en Jalisco, Michoacán y Colima, en lo que representa el operativo de seguridad más ambicioso de la actual gestión presidencial.
