Desalojaron a más de 5.000 manteros en Chacarita: otra avanzada contra quienes se ganan el pan en medio de la crisis
En la noche del viernes 2 de mayo, la Ciudad de Buenos Aires desplegó un imponente operativo para desalojar a más de 5.000 trabajadores y trabajadoras de la economía popular que ocupaban el Parque Los Andes, en el barrio de Chacarita. Con más de 200 efectivos policiales, 110 inspectores y camiones de decomiso, el gobierno porteño volvió a cargar contra quienes buscan subsistir en un contexto de creciente pobreza y desempleo.
Lejos de ofrecer alternativas reales o canales de formalización accesibles, el Gobierno de Jorge Macri respondió con represión y decomisos a una realidad social cada vez más crítica. En total, se incautaron más de 6.700 bultos de mercadería, estructuras de puestos y hasta vehículos de los feriantes, muchos de los cuales trabajan los fines de semana para llevar comida a sus casas.
“Nos tratan como delincuentes por vender en una manta lo que conseguimos en la semana. Pero no robamos, no pedimos: trabajamos”, dijo uno de los manteros afectados, quien prefiere mantener el anonimato por temor a represalias.
La mayoría de estos feriantes no son parte del circuito informal por elección, sino por necesidad. La falta de empleo registrado, la inflación que no da tregua y la creciente demanda de ingresos hacen que miles de familias encuentren en la feria una salida frente al abandono estatal. Muchos de los presentes eran mujeres jefas de hogar, personas mayores, migrantes y jóvenes excluidos del mercado laboral formal.
Desde el Gobierno porteño, en cambio, se justificó la medida en nombre del “orden y la legalidad”, mientras se promociona una feria oficial con solo 310 puestos habilitados, que deja afuera a la gran mayoría de quienes viven de su trabajo en el parque.
Esta situación pone en evidencia una política sistemática de exclusión: mientras se recorta en asistencia social y se multiplican los operativos contra la venta ambulante, no hay propuestas reales de inclusión ni mesas de diálogo con las organizaciones de la economía popular.
Hoy, miles de familias se quedaron sin su sustento, y el parque —por ahora— quedó libre de manteros, pero lleno de preguntas: ¿quién defiende a quienes solo quieren trabajar?, ¿cuál es el plan del Gobierno para integrar a estos trabajadores?, ¿cuánto más puede resistir la economía popular sin respuestas?
Vía Equipo Nahuelinforma
