Indignidad en un país rico: pasó 258 días sin ducharse en un asilo de Noruega
El caso de Britt Kari Bergstrøm, de 87 años, pone en jaque al sistema de cuidado de mayores en uno de los países más ricos del mundo.
Hamar, Noruega – En un país conocido por su calidad de vida y bienestar social, una historia estremecedora sacude la conciencia colectiva. Britt Kari Bergstrøm, una mujer de 87 años internada en el hogar de ancianos Parkgården en la ciudad de Hamar, pasó 258 días sin poder ducharse, a pesar de estar bajo cuidado institucional.
Desde su ingreso a la habitación 202, Bergstrøm expresó su deseo de rehabilitarse para volver a su casa, donde había vivido de forma autónoma incluso después de una amputación. Sin embargo, su estadía en el asilo estuvo marcada por el abandono. Con una enfermedad pulmonar avanzada, la mayor parte del tiempo permanecía postrada en la cama, sin acceder a necesidades tan básicas como una ducha.
La razón que esgrimió el personal del asilo fue la falta de un “dusjseil”, un tipo de arnés utilizado para bañar a personas con movilidad reducida. El dato más alarmante: tras ocho meses de espera, su familia descubrió que el equipo sí estaba disponible en una unidad cercana del mismo centro. Bastaba con pedirlo.
Recién entonces, Britt Kari pudo sentir el agua caliente en su cuerpo otra vez. “Es indigno en un país tan rico. Los mayores merecen una despedida honorable”, expresó desde su cama, visiblemente conmovida.
Este caso, publicado por A-magasinet, ha encendido el debate en Noruega sobre el trato que reciben las personas mayores en instituciones públicas. ¿Cómo puede un país con uno de los PBI per cápita más altos del mundo permitir este tipo de abandono?
El caso de Britt Kari Bergstrøm expone con crudeza las fallas del sistema de cuidados en Noruega, un país que, pese a su riqueza y prestigio internacional en materia de derechos sociales, no pudo garantizarle a una mujer de 87 años algo tan básico como una ducha digna.
Vía BT.NO
