“Si no les gusta, renuncien”: el Gobierno de Milei desata una tormenta en el Garrahan en plena crisis sanitaria
La crisis en el Hospital Garrahan, el principal centro pediátrico del país y referente en Latinoamérica, escaló a un nuevo nivel de tensión luego de que el gobierno nacional, en vez de ofrecer soluciones ante los reclamos salariales del personal de salud, sugiriera que los médicos inconformes deberían abandonar su profesión y buscar otro trabajo.
Las declaraciones fueron encabezadas por la diputada oficialista Lilia Lemoine, quien, al ser consultada por los medios sobre los paros, las asambleas y los reclamos de residentes y médicos del Garrahan, afirmó sin rodeos: “Si no les gusta, que renuncien y se dediquen a otra cosa”.
Lejos de retractarse, el bloque oficialista redobló la apuesta. La diputada Juliana Santillán, también de La Libertad Avanza, sostuvo en sus redes sociales que una familia puede vivir con 250.000 pesos mensuales, sumando a la provocación un dato erróneo, ya que ese monto está por debajo de la línea de pobreza calculada por el propio INDEC. Médicos y periodistas la acusaron de manipular cifras y minimizar la crisis.
Los trabajadores del Garrahan llevan semanas en estado de asamblea permanente, con paros rotativos, exigiendo la recomposición salarial y el pase a planta de residentes y contratados. Denuncian que sus sueldos cayeron más de un 50% en términos reales desde diciembre de 2023 y que gran parte del salario se paga en bonos no remunerativos.
En un comunicado conjunto, profesionales del hospital manifestaron que las condiciones actuales de trabajo atentan contra la salud pública y la formación profesional. “Pretenden que trabajemos en jornadas extenuantes, sin condiciones ni insumos, y encima nos desprecian. El mensaje del Gobierno es claro: si no podés sobrevivir con lo que te pagan, sobrás”.
Además, alertaron que la crisis impacta directamente sobre la atención de niños y niñas de todo el país, muchos de los cuales dependen del Garrahan como última instancia de atención. “Esto no es sólo un conflicto gremial, es una amenaza directa al derecho a la salud”, advirtieron.
Ante la falta de respuestas, no se descarta que los gremios médicos acudan a organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que se promuevan juicios éticos y simbólicos por abandono de persona.
En el mientras tanto, el hospital más importante del país sigue funcionando al borde del colapso, sostenido por profesionales mal pagos, precarizados y ahora, además, públicamente atacados por el mismo Estado que debería protegerlos.
Vía Equipo Nahuelinforma
