Argentina profundiza su crisis económica mientras el Gobierno emite deuda por $4 billones para frenar el dólar
A contramano del discurso oficial sobre libre flotación cambiaria, el Estado interviene con licitaciones urgentes y venta de futuros. El pueblo paga el costo con inflación, deuda y pérdida de poder adquisitivo.
En medio de un escenario de alta incertidumbre económica, el Gobierno argentino emitió Letras del Tesoro por hasta $4 billones en una operación de urgencia, con vencimientos entre fines de julio y agosto. La medida, contenida en la Resolución Conjunta 34/2025, fue presentada como parte del “programa financiero regular”, pero especialistas advierten que se trata de una intervención directa y desesperada para frenar la reciente corrida cambiaria que llevó al dólar a superar los $1.300.
A pesar de que el presidente Javier Milei insiste en que el tipo de cambio “flota libremente” en una economía “sin intervención del Estado”, la realidad de los mercados, los bancos y la calle muestran otra cosa. El Gobierno no sólo colocó deuda a corto plazo con tasas cercanas al 47 %, sino que también vendió futuros por más de USD 2.700 millones, según confirmó El País de España. Todo esto para sostener una moneda que no se sostiene sola.
Una operación que confirma la fragilidad
El documento oficial establece que el Estado argentino ampliará tres instrumentos de deuda —letras del Tesoro con vencimientos en julio y agosto— por hasta 4 billones de pesos, con el objetivo de absorber la masa de pesos excedentes y contener la demanda de dólares. Las letras, que serán capitalizables en pesos, implican un endeudamiento de corto plazo que, según advierten economistas, puede convertirse en una bomba de tiempo si no se logra estabilizar la economía.
“Esto es como patear la pelota hacia adelante mientras se incendia la cancha”, señala un economista del Conurbano que trabaja con movimientos sociales. “No hay ninguna señal de recuperación real. Lo que hay es ajuste, desempleo y ahora, más deuda para maquillar la corrida cambiaria”.
La contradicción del relato oficial
El Gobierno justifica la medida como parte de la estrategia para “ordenar” la macroeconomía y garantizar el equilibrio fiscal. Sin embargo, las acciones lo contradicen. Las licitaciones fuera de calendario, los títulos emitidos a tasas exorbitantes y la venta encubierta de dólares contradicen el relato de una economía liberada y no intervenida.
“El dólar no flota libremente: lo sostienen con deuda y con intervención directa”, señala un analista de mercados en off. “Y eso se paga con intereses altísimos que, en lugar de destinarse a educación, salud o obra pública, se destinan a sostener una ficción de estabilidad”.
El impacto sobre el pueblo
Mientras tanto, el impacto en la vida cotidiana es brutal. La inflación, aunque desacelerada en términos técnicos, sigue acumulando un 39 % interanual. El desempleo llegó al 7.9 %, la informalidad supera el 42 % y los salarios perdieron un 6 % en poder de compra desde noviembre pasado.
“La gente ya no ajusta el cinturón: directamente deja de comer carne, saltea comidas, y si puede pagar el alquiler, no puede pagar la prepaga”, explica un referente barrial de Quilmes. “Y ahora nos dicen que todo está bajo control, cuando emiten deuda como si estuviéramos en guerra”.
Una economía atada con alambre
Lejos de resolver los desequilibrios estructurales, el Gobierno parece sumido en una lógica de supervivencia. Recauda con superávits primarios a costa del ajuste social, pero no logra frenar la desconfianza. Y como se vio esta semana, frente a cada tensión, responde con más deuda y más intervención encubierta.
“Lo que estamos viendo es un sinceramiento al revés: en vez de transparentar, ocultan. En vez de corregir, maquillan”, cierra un referente del sector sindical. “Pero la economía real no miente. Y el pueblo tampoco olvida”.
Fuentes: Boletín Oficial N° RESFC-2025-34-APN-SH#MEC, El País, Infobae, TN, Página/12, Economis, entrevistas propias.
Vía: Nahuel Hidalgo
