Israel busca expulsar a los sobrevivientes de Gaza tras destruir el enclave
Tras meses de bombardeos masivos sobre la Franja de Gaza que dejaron más de 35.000 muertos —incluidos más de 15.000 niños— y con el enclave completamente devastado, el gobierno de Israel ahora busca deshacerse de los sobrevivientes. El objetivo: reubicarlos en otros países y quedarse con el territorio.
El director del servicio secreto israelí (Mossad), David Barnea, viajó esta semana a Washington para solicitar apoyo del gobierno de Estados Unidos en un plan que busca trasladar a los palestinos que aún permanecen en Gaza hacia otros países. Según informó el medio Axios, Barnea se reunió con el enviado especial para Oriente Medio, Steven Witkoff, y le comunicó que ya se mantienen conversaciones con Etiopía, Indonesia y Libia, países que —según el funcionario israelí— se habrían mostrado “abiertos” a recibir a los desplazados.
Barnea sugirió que Estados Unidos ofrezca incentivos políticos o económicos a estos países para facilitar la operación, que sería presentada como una reubicación “voluntaria”.
Este plan no es nuevo. En febrero pasado, el expresidente Donald Trump propuso abiertamente vaciar Gaza de palestinos y reconstruirla como un paraíso turístico, idea que fue rechazada por múltiples países árabes. Según fuentes oficiales israelíes, fue la propia administración Trump la que recomendó a Israel identificar países dispuestos a acoger a los gazatíes.
Ahora, con Gaza reducida a escombros, sin agua, electricidad, ni infraestructura habitable, y con más de un millón y medio de desplazados internos, el gobierno de Benjamín Netanyahu intenta dar un paso más: formalizar el exilio de quienes aún sobreviven. El Mossad fue encargado de negociar discretamente con gobiernos del Sur Global para implementar este plan.
Desde el gobierno israelí aseguran que los traslados serían “voluntarios” y que los palestinos podrían regresar en el futuro, aunque no existe ningún compromiso legal que garantice ese derecho, ni condiciones reales para el retorno. Mientras tanto, los planes para una “reconstrucción” del enclave avanzan sin palestinos en la mesa.
Diversas organizaciones internacionales y expertos en derechos humanos han advertido que este tipo de desplazamientos masivos, presentados como ayuda humanitaria, podrían constituir crímenes de guerra o incluso genocidio, en tanto implican la destrucción sistemática de un pueblo y su territorio.
La limpieza étnica no siempre ocurre con expulsiones forzadas a punta de bayoneta. A veces, se disfraza de solución diplomática. Y a veces, como ahora, se impulsa después de convertir un territorio en ruinas.
Vía Nahuel Hidalgo
