Sociedad

Línea Roca: Dieron de baja las obras de las nuevas estaciones en Quilmes Sur y Almirante Brown

En una decisión que genera preocupación entre usuarios y vecinos del conurbano sur bonaerense, Trenes Argentinos Infraestructura (ADIF) anunció la baja definitiva de las obras para la construcción de las nuevas estaciones Quilmes Sur y Universidad de Almirante Brown en la Línea Roca.

Estas dos estaciones, que formaban parte de un ambicioso plan para mejorar la conectividad y la calidad del servicio en una de las líneas ferroviarias más transitadas del Área Metropolitana de Buenos Aires, habían avanzado a buen ritmo desde su licitación entre fines de 2021 y principios de 2022. Ambas presentaban un alto porcentaje de obra concluida, principalmente en la estructura de andenes, que incluían accesos adaptados para personas con movilidad reducida, iluminación LED, boleterías, locales comerciales y pasos peatonales subterráneos.

Sin embargo, la gestión actual decidió extinguir los contratos con las empresas encargadas de la construcción (UTE Pose-Induvía para Quilmes Sur y UTE Ferromel-Herso para Universidad de Almirante Brown) bajo el argumento de que estas obras no figuran dentro del listado de prioridades de la emergencia ferroviaria. De esta manera, la paralización temporal de las obras se convirtió en una cancelación definitiva, dejando a miles de usuarios sin las mejoras prometidas y sin explicación clara sobre futuros proyectos para paliar la falta de infraestructura.

La cancelación no sólo frena una mejora sustancial en el servicio ferroviario, sino que también implica un desperdicio de recursos públicos y un impacto negativo en la calidad de vida de la población que depende del transporte público para su movilidad diaria. La estación Quilmes Sur, por ejemplo, buscaba reducir la distancia de más de 4 kilómetros entre las estaciones de Quilmes y Ezpeleta, beneficiando a más de 17.000 pasajeros diarios.

Este retroceso en obras clave se da en un contexto de reducción generalizada de inversiones en infraestructura ferroviaria, donde sólo se priorizan proyectos vinculados estrictamente a la seguridad operacional, dejando de lado iniciativas que podrían mejorar la experiencia y la conectividad de millones de usuarios.

La falta de transparencia y planificación a largo plazo genera incertidumbre y descontento entre la comunidad, que observa cómo se desarticulan progresos que habían sido celebrados inicialmente. Desde distintos sectores sociales y políticos reclaman una revisión urgente de estas decisiones y la puesta en marcha de políticas que vuelvan a poner al transporte público en el centro de las prioridades.

La movilidad y el acceso a un transporte público eficiente y digno son derechos fundamentales para el desarrollo social y económico de cualquier región. Cancelar obras de esta envergadura implica un retroceso en la calidad de vida y una clara muestra de desinterés por parte de las autoridades.

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