Azul destaca la labor educativa y productiva en torno a los naranjos amargos
Las históricas arboledas de naranjos amargos de la ciudad no solo embellecen las calles, sino que también se han convertido en un recurso educativo, cultural y productivo para la comunidad.
Los naranjos amargos (Citrus aurantium) forman parte del paisaje urbano de Azul desde hace más de 70 años. Plantados por su resistencia y belleza, con el tiempo se han transformado en un símbolo identitario de la ciudad. En 2014, una ordenanza los declaró Patrimonio Urbanístico, protegiéndolos de extracciones y mutilaciones.
Recientemente, el Concejo Deliberante de Azul aprobó por unanimidad una resolución en reconocimiento a las iniciativas que promueven el uso responsable de estos frutos. La iniciativa fue presentada por los concejales Inés Laurini, Xavier Cabrera, Gisela Arbiza, Gastón Blando, Consuelo Burgos, Gabriela Lambusta, Andrea Barceló y Valeria Hiriart, y busca acompañar y estimular tanto los proyectos educativos como los emprendimientos productivos vinculados con los naranjos amargos.
En el ámbito educativo, la Escuela N° 28 ha desarrollado talleres y actividades que acercan a los estudiantes al cuidado de los árboles y al aprovechamiento de sus frutos, promoviendo conciencia ambiental y sentido de pertenencia. Paralelamente, un grupo de vecinos se encarga del mantenimiento y recuperación de los ejemplares históricos, realizando podas, limpieza de chupones y control sanitario con métodos orgánicos.
Varios emprendimientos locales se han sumado a esta iniciativa, transformando los frutos de los naranjos en productos distintivos. Entre ellos, Alta Pinta elabora alfajores rellenos con mermelada de naranja amarga, mientras que Bon Vivant, cervecería artesanal, produce una Golden Ale con toque de cáscara de naranja amarga, resaltando los sabores característicos de la ciudad.
El Concejo Deliberante entregó distinciones a docentes, alumnos, emprendedores y voluntarios, reconociendo la importancia de estas iniciativas para la sostenibilidad, el desarrollo local y el cuidado del patrimonio natural y cultural de Azul. La resolución refleja así el compromiso de la comunidad con un aprovechamiento responsable de los recursos locales y con la generación de oportunidades educativas y productivas.
