DeportesGeneralGeneralesUltimas

El fútbol y la política más cruzados que nunca: El Racing de Propato vs. el Estudiantes de Lemoine: La batalla por un modelo de club (y de país)

El fútbol y la política más vinculados que nunca: El Racing de Propato vs. el Estudiantes de Lemoine: La batalla por un modelo de club (y de país)El reciente cruce de camisetas en las redes sociales protagonizado por las diputadas Lilia Lemoine y Agustina Propato, ha trascendido el mundo del fútbol para convertirse en una encendida metáfora de la pugna ideológica que define hoy a la política bonaerense y nacional. El verdadero partido que se juega aquí no es Racing contra Estudiantes, sino el Modelo de Club de Socios contra la puja por el ingreso al fútbol argentino de la figura de Sociedad Anónima Deportiva (SAD), un espejo de la confrontación entre el Peronismo (Unión por la Patria) y la Libertad Avanza (LLA).

La provocación de LLA: El símbolo del capital extranjero

La polémica comenzó con la diputada nacional Lilia Lemoine (LLA) al publicar una foto que la muestra vestida con la camiseta de Estudiantes de La Plata.

Estudiantes, si bien aún mantiene el estatus legal de asociación civil, es el club cuya dirigencia —con Juan Sebastián Verón a la cabeza, hoy un abanderado de las políticas de La Libertad Avanza— se ha convertido en la punta de lanza para presionar por la privatización de las instituciones. Ha defendido públicamente la incorporación de capitales privados y la apertura al debate de las SAD, una postura impulsada fuertemente por el Gobierno Nacional y vista por muchos como la entrega del club al capital extranjero.

La respuesta desde Avellaneda: “Del lado blanco y celeste de la vida”

La réplica política fue inmediata y simbólica. La legisladora de Unión por la Patria, Agustina Propato, recogió el guante al publicar una foto en el Estadio Presidente Perón (el Cilindro), luciendo orgullosamente la casaca de Racing Club con la leyenda: “Del lado blanco y celeste de la vida siempre”.

El mensaje, aunque a primera vista solo es nacido de la mística futbolera argentina, esconde una declaración de principios: Racing es uno de los clubes más fervorosamente identificados con el Modelo Asociativo, donde los socios son los dueños, y que ha rechazado históricamente la injerencia del capital privado y las SAD. Propato, al elegir esa frase y esa trinchera, se alinea con la defensa del club social y popular.

El simbolismo es demoledor y traza una línea divisoria ideológica en el campo de juego: Racing (Propato/UxP) se erige como el defensor del Pueblo, el modelo de Club de Socios y la soberanía deportiva nacional, mientras que Estudiantes (Lemoine/LLA) representa el Capital Privado, la insistencia en la venta de los clubes y la apertura al modelo extranjero.

El fantasma de 2002: Verón, el símbolo de la venta

El análisis periodístico no puede obviar al gran promotor de esta visión dentro de Estudiantes: Juan Sebastián Verón.

En el Mundial de 2002, Verón fue el centro de la polémica tras el partido contra Inglaterra. Su actuación fue calificada de pobre, desatando la histórica acusación de traición a la patria de que “fue para atrás” debido a su fuerte vínculo con el fútbol inglés (Manchester United). Aunque él siempre lo negó, esa sospecha de “venderse” se arraigó en el imaginario popular argentino. Hoy, su liderazgo en Estudiantes a favor de abrir las puertas al capital extranjero lo posiciona, irónicamente, como un defensor de la misma idea que lo marcó negativamente hace dos décadas: la primacía del capital foráneo sobre el sentimiento nacional.
El verdadero duelo es el eco del antagonismo histórico que define a la Argentina. Si la política peronista siempre se ha abrazado al espíritu de Diego Armando Maradona —el pibe de barrio que con la “Mano de Dios” derrotó a los ingleses—, la postura de LLA encuentra su símbolo en el otro extremo: Juan Sebastián Verón.

Verón, que ahora impulsa la venta de los clubes al capital privado, sigue arrastrando el fantasma de aquel Mundial 2002, donde su vínculo con el fútbol inglés lo convirtió, para muchos, en la antítesis del ídolo popular. La ecuación es sencilla: Si el pueblo se identifica con el club de los socios (Racing/Propato/UxP) que defiende la soberanía deportiva, el espacio libertario (Estudiantes/Lemoine/LLA) se alinea con el modelo que abre la puerta al capital extranjero, reviviendo el viejo grito: “Verón, un pirata más.”

Este clásico de camisetas en las redes sociales deja una pregunta abierta y crucial: ¿El fútbol y el país le pertenecen a los socios y al alma nacional (a lo Maradona), o son un negocio a merced de quienes ven en la venta al mejor postor extranjero (a lo “Verón, el pirata”) la única solución?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *