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Agustina Propato denuncia el desfinanciamiento de los F-16 y el vaciamiento de FADEA

La diputada nacional Agustina Propato presentó un nuevo Pedido de Informes que pone el foco en la sostenibilidad del programa de incorporación de los cazas F-16 a la Fuerza Aérea Argentina. En su publicación, la legisladora sostuvo que “recuperar las capacidades supersónicas de nuestra Fuerza Aérea es una prioridad”, pero advirtió que resulta “incompatible e insustentable invertir en cazas, mientras se descuida el recurso humano estratégico que debe operarla”.

El dato es lapidario: la formación de un piloto de F-16 demanda ocho años y una inversión estimada en cinco millones de dólares. Cada hora de vuelo tiene un costo de 14 mil dólares. Y hoy, un piloto en formación percibe un sueldo de 1,3 millones de pesos, un monto que se encuentra por debajo de la canasta básica total. En otras palabras: el Estado gasta millones en aviones, pero no garantiza que quienes los operen puedan vivir dignamente.

El Pedido de Informes exige conocer el grado de cumplimiento del cronograma de entregas de los F-16, si existen mecanismos que garanticen la estabilidad de los pilotos especializados, y también indaga sobre eventuales restricciones de radarización de las aeronaves, el avance en las gestiones para el reabastecimiento en vuelo y la supuesta contratación de personal extranjero de las Fuerzas Armadas de Chile para tareas vinculadas al software del programa.

Propato fue contundente: “no hay sistema de defensa que funcione sin el factor humano”. Y cuestionó al ministro de Defensa, Carlos Presti, a quien acusó de “dejar a sus camaradas tirados en el campo de batalla del ajuste”, en referencia al deterioro salarial y el desguace de la Obra Social de las Fuerzas Armadas.

No es la única batalla de la diputada. Junto a Gabriela Estévez, presentó otro Pedido de Informes para exigirle al ministro datos precisos sobre la situación patrimonial y financiera de la Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” (FADEA). La situación, según denuncian, es crítica: parálisis productiva, achicamiento de la estructura técnica y un grave deterioro patrimonial que compromete el futuro de la planta aeronáutica emblemática de la industria nacional.

El presupuesto anunciado por el ministro Caputo para 2026 resulta absolutamente insuficiente. En lugar de un plan estratégico de inversión y desarrollo, las medidas se limitan a emparchar el déficit corriente sin resolver el problema de fondo. El congelamiento de proyectos y la pérdida de personal altamente especializado responden a un vaciamiento deliberado.

Propato y Estévez denuncian que el gobierno busca degradar el valor de FADEA para construir un relato de ineficiencia que justifique su privatización o liquidación. “Renunciar a la autonomía estratégica es una definición ostensible del gobierno de Milei, y Presti es funcional a este plan de desnacionalización estratégica que implica menoscabar en su máxima expresión nuestro Sistema de Defensa Nacional”, afirmaron.

No es la primera vez que el país vive el desmantelamiento deliberado de su complejo militar industrial. Tampoco será la primera vez que los argentinos nos hagamos cargo de reconstruirlo. Pero para eso hace falta voluntad política, y sobre todo, memoria.

La labor parlamentaria de Propato en defensa de Malvinas y del cuidado de nuestras fuerzas es un contrapeso necesario frente a un gobierno que prioriza la compra de aviones antes que la dignidad de quienes los pilotan, y que prefiere desguazar la industria nacional antes que defender la soberanía tecnológica.

La pregunta es clara: ¿para qué sirven los cazas si no hay pilotos que puedan volarlos, ni industria que los mantenga, ni salario que los sostenga?

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