Sociedad

Ley de Discapacidad: el amplio respaldo en Diputados y la sospecha de un “gesto” para el Papa

La Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley de Discapacidad con 237 votos a favor, 9 en contra y 4 abstenciones, superando los dos tercios necesarios. El proyecto pasó al Senado tras negociaciones de último momento en las que La Libertad Avanza (LLA) terminó cediendo en puntos clave frente a Unión por la Patria (UxP) y bloques federales.

El gobierno de Javier Milei enfrentaba un escenario complejo con el vencimiento de la Ley de Emergencia en Discapacidad en diciembre. Para evitar una derrota legislativa, LLA presentó un proyecto que aceptó prácticamente todos los cambios reclamados por la oposición y los colectivos del sector.

Las concesiones del oficialismo

Entre los puntos centrales del acuerdo se destacan el uso de fondos del Tesoro si las partidas del Ministerio de Salud resultan insuficientes, un plazo máximo de 90 días para cancelar la deuda con los prestadores (que ronda los $278.323 millones), la garantía de acceso a las prestaciones médicas del programa Incluir Salud y la actualización de los recursos por beneficiario frente a la inflación. La ley también mantiene la vigencia de la Ley de Empleo Protegido (26.816) y fija por ley los requisitos para acceder a las pensiones, que incluyen el Certificado Único de Discapacidad (CUD) y no superar los dos salarios mínimos en ingresos.

La sombra de la visita papal

La aprobación se produjo en un contexto de fuerte presión eclesiástica por la inminente visita del Papa León XIV al país, prevista para noviembre. Días antes de la votación, la Pastoral Social del Episcopado se reunió con los bloques legislativos para expresar su preocupación por el ajuste en el sector, con un mensaje directo: “No se puede tener bancarrota humana”.

Esta situación instaló con fuerza la hipótesis de que el oficialismo buscó dar un “gesto” al Pontífice antes de su llegada. La diputada Natalia De la Sota (Defendamos Córdoba), quien votó en contra, fue explícita al respecto: “Nos cuesta pensar que esto es un gesto de apertura y no una necesidad coyuntural de estar en condiciones para la venida del Papa y mostrar algo que no sucede hace tres años”. La propia Casa Rosada reconoció que la visita papal agrega presión para resolver el conflicto y que buscaba evitar una nueva controversia sobre Discapacidad durante el viaje.

Si bien no se puede afirmar con certeza que la motivación principal haya sido la visita del Papa, la evidencia indica que funcionó como un factor de presión determinante para que LLA acelerara las negociaciones y aceptara los cambios que la oposición y los colectivos de discapacidad venían reclamando. La sombra de la desconfianza, sin embargo, persiste en el sector, que advierte que los gestos solos no alcanzan y que la duda sobre el cumplimiento efectivo de la ley sigue latente.

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