Quilmes debatió el triunfo de Lula: “La soberanía popular fue más fuerte que el algoritmo”
Referentes del campo nacional y popular se reunieron en la previa del balotaje brasileño y analizaron la victoria del PT como un triunfo de la organización territorial contra el imperio y las grandes corporaciones tecnológicas.
En la previa de la segunda vuelta electoral en Brasil, referentes y militantes del campo nacional y popular se reunieron en Quilmes para debatir la coyuntura y respaldar la candidatura de Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro. El eje del debate fue la masiva movilización popular y la recuperación de votos, destacando a los ciudadanos que estaban viajando desde la Amazonía y distintos puntos de Brasil para garantizar su derecho al sufragio. Los presentes concluyeron que esa organización territorial fue la clave para el triunfo que finalmente consagró a Lula y consolidó a Brasil como el último bastión de resistencia antifascista de la región.
Durante el encuentro, los dirigentes coincidieron en que se podía dar una remontada del PT y eso gracias a una verdadera gesta de la militancia. Se puso en valor el esfuerzo de los trabajadores y sectores populares que, a sabiendas de la importancia de la cita electoral para el futuro de la democracia, atravesaron el país para emitir su voto. Frente a la avanzada de la ultraderecha, la organización de base en los territorios demostró ser el único antídoto eficaz.
En ese sentido, los participantes fueron tajantes al señalar que el escenario electoral brasileño representó una disputa que excedió las fronteras del país vecino. Lula no le ganó solo a Bolsonaro; le ganó a Trump, al imperio de los Estados Unidos, a la injerencia del sionismo, a los algoritmos de Meta y a la vigilancia de Palantir. El debate puso de manifiesto cómo las grandes corporaciones tecnológicas y de defensa pusieron toda su maquinaria de microsegmentación y big data al servicio de la extrema derecha.
Sin embargo, el diagnóstico del campo nacional y popular fue contundente: la soberanía popular fue más fuerte que el algoritmo. Se subrayó que la inteligencia artificial y los sistemas de vigilancia masiva pueden procesar millones de datos, pero no pueden hackear la conciencia de clase ni reemplazar la empatía del militante que golpea una puerta. La victoria demostró que el colonialismo digital se combate con territorio y con mística.
El encuentro concluyó que el triunfo de Lula posiciona a Brasil como un faro y el último bastión presidencial progresista del continente. Frente a un panorama regional atravesado por el avance de las derechas y la injerencia extranjera, los presentes remarcaron la necesidad de que el peronismo y el campo popular argentino tomen nota de la experiencia brasileña. La tarea de acá en adelante, señalaron, es recuperar la calle, unificar al campo nacional y construir una alternativa sólida que esté a la altura de la mística que el pueblo brasileño demostró en las urnas.
Los referentes locales enfatizaron que la lección brasileña deja un mandato claro para la Argentina: la única forma de frenar el avance de la ultraderecha y la manipulación algorítmica es con unidad, formación de cuadros y presencia territorial. “Brasil nos demostró que cuando el pueblo se organiza, ni las encuestas, ni las big tech, ni los imperios pueden detenerlo”, concluyeron los presentes, al tiempo que llamaron a redoblar los esfuerzos para reconstruir una alternativa popular en el país.
