El abrazo del oso chino a la derecha chilena
El triunfo de José Antonio Kast en las presidenciales de Chile ha generado un efecto dominó que pocos esperaban: la capitulación inmediata del discurso ideológico frente a las cuentas bancarias del Estado. El gesto más potente del día no llegó de Washington ni de Madrid, sino de Beijing.
Xi Jinping no perdió tiempo. A menos de 24 horas del escrutinio, envió una felicitación formal que es, en los hechos, una “marcación de cancha”. China le recordó al nuevo presidente de ultra-derecha que, más allá de sus promesas de campaña de alinearse con el mundo “libre”, Chile es, ante todo, una colonia minera del gigante asiático.
El cobre mata al relato
Durante toda su carrera, Kast se presentó como el baluarte contra el “comunismo internacional”. Sin embargo, la realidad económica de Chile es inapelable:
- Socio N°1: China compra casi el 40% de las exportaciones chilenas.
- Urgencia de divisas: Con un programa económico que promete bajar impuestos, Kast depende críticamente de que Beijing no frene la compra de cobre ni las inversiones en las plantas de litio del norte.
La estrategia de la “No Intervención” (con condiciones)
Para China, el color político del inquilino de La Moneda es irrelevante mientras se garantice la seguridad jurídica de sus contratos. Al saludarlo tan rápido, Xi Jinping le quita a Kast la posibilidad de hacerse el “rebelde” diplomático. Es un mensaje de pragmatismo puro: “Podes decir lo que quieras en los discursos, pero el cobre fluye hacia el Este”.
¿Qué pasará con la Alianza del Pacífico?
Kast llega con la promesa de fortalecer el bloque regional frente a la influencia china, pero este saludo lo pone en una encerrona. Si Kast intenta cumplir su promesa de “revisar” la relación con países no democráticos (apuntando a China), el establishment empresarial chileno —su propia base de apoyo— será el primero en soltarle la mano.
La victoria de Kast no es el inicio de una cruzada ideológica, sino el comienzo de un gobierno condicionado por el mercado asiático. China ya no necesita ejércitos para conquistar países; le basta con ser el único comprador capaz de sostener el PBI de una nación.
El dato: Las acciones de las mineras en la bolsa de Santiago reaccionaron al alza tras conocerse el saludo de Xi Jinping. El mercado entendió antes que nadie que el “anti-comunismo” de Kast tiene un límite muy claro: el precio de la tonelada de cobre.
