De la narco-senadora a la okupa-diputada: LLA tiene delincuentes para todo los gustos
El manual de estilo de las nuevas fuerzas políticas prometía venir a “limpiar la mugre” de la política tradicional. Sin embargo, el 2025 termina con un catálogo de delitos que harían sonrojar a cualquier barón del conurbano. Si hace semanas el país se escandalizaba con los antecedentes narco de la senadora electa Lorena Villaverde en Florida, hoy el foco se traslada a Entre Ríos, donde la justicia le puso fecha de vencimiento a la desfachatez de Liliana Salinas.
Propiedad privada para algunos, desalojo para Salinas
Resulta paradójico que quienes llegaron al poder gritando por la inviolabilidad de la propiedad privada tengan entre sus filas a una “okupa de guante blanco”. La justicia de Concordia fue tajante: la diputada Liliana Salinas tiene 10 días para devolver el inmueble que ocupa ilegalmente desde hace casi tres años.
No se trata de una familia en situación de vulnerabilidad; estamos hablando de una legisladora que percibe una de las dietas más altas del país. Según el fallo del juez Ponce, Salinas se olvidó de pagar el alquiler en mayo de 2022 y, desde entonces, utilizó su peso político para atrincherarse en una casa que no le pertenece.
El precio de la “picardía”
La condena no solo la obliga a armar las valijas. La diputada deberá desembolsar una cifra que, entre capital e intereses, ya supera los 3 millones de pesos.
- El detalle: La justicia la condenó a pagar $2.182.500 solo por los meses adeudados, a lo que se suman los intereses acumulados por su “resistencia” a cumplir con la ley.
- El embargo: Recordemos que Salinas ya sufrió embargos en su sueldo el año pasado, demostrando que para la justicia provincial, su banca no es un escudo contra sus deudas privadas.
La “Casta” se siente cómoda
Lo de Salinas es el ejemplo perfecto de la doble moral. Mientras en el recinto se llena la boca hablando de seguridad y justicia, en su vida privada desprecia el derecho de un propietario a cobrar por lo suyo.
Salinas, que ya rompió con el bloque oficialista y se quedó “sola con su banca”, hoy representa la decadencia de un armado político que priorizó el “llenar listas” por sobre la idoneidad moral. De los cielos de Florida con Villaverde, a los pasillos de tribunales en Concordia con Salinas: el cambio, al final, parece que solo fue de nombres.
