Sociedad

EL HÉROE QUE MURIÓ PROTEGIENDO LAS MUNICIONES: IDENTIFICARON AL SOLDADO 101 EN MALVINAS

BUENOS AIRES.– El Plan Proyecto Humanitario sumó un nuevo capítulo de profunda emoción y justicia histórica al restituir la identidad del soldado número 101 en el Cementerio de Darwin. Se trata de Mario Ramón Luna, un joven santiagueño de 18 años que protagonizó uno de los actos de valentía más conmovedores de la Guerra de Malvinas, al morir en combate abrazado a una caja de municiones para abastecer a sus compañeros.

Nacido en el paraje rural Pozo del Castaño, en Santiago del Estero, Luna llegó a las islas el 23 de abril de 1982 como parte de la Policía Militar. Su destino final fue la base aérea de Pradera del Ganso (Goose Green), donde le tocó custodiar el perímetro bajo condiciones climáticas extremas.

El 28 de mayo de 1982, durante la primera gran batalla terrestre del conflicto, las posiciones argentinas comenzaron a quedarse sin municiones bajo el intenso fuego británico. En un acto de desapego absoluto, Luna se ofreció como voluntario para cruzar las líneas bajo una lluvia de proyectiles. Sus compañeros recuerdan que sus últimas palabras fueron: “Olvídense de la munición, yo me encargo”. Minutos después, cayó abatido en el campo de batalla. Cuando cesó el combate, su cuerpo fue hallado aferrado a la caja de pertrechos que intentaba hacer llegar a la trinchera. Por este hecho, recibió post mortem la “Cruz de la Nación Argentina al Valor en Combate”.

Un laberinto que duró décadas

La restitución de su identidad cerró un complejo rompecabezas familiar y burocrático. Años después de la guerra, su hermano Ricardo viajó a las islas y, al no encontrar la tumba de Mario, dejó su placa identificatoria sobre una cruz anónima al azar. En 2004, tras una remodelación del cementerio, el nombre de Luna apareció inscrito de forma imprevista en una tumba colectiva, pero sin confirmación científica.

Finalmente, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y al impulso de investigadores, el cotejo de ADN con las muestras de su familia en Santiago del Estero devolvió la certeza absoluta. La placa que rezaba “Soldado argentino solo conocido por Dios” ya lleva el nombre de Mario Ramón Luna, el joven que cumplió su promesa hasta el último aliento.

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