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Escándalo en París: la Alcaldía pide investigar la gestión de Santiago Muzio en la Casa Argentina

La capital francesa exige una investigación exhaustiva sobre el director designado por Milei, acusado de expulsar residentes por motivos ideológicos, retirar la placa de los 30.000 desaparecidos y convertir la institución en un bastión de la ultraderecha europea.

La Alcaldía de París elevó el conflicto a nivel diplomático. En una carta dirigida al canciller francés, las autoridades de la capital francesa solicitaron una “exhaustiva investigación” sobre la gestión de Santiago Muzio, el abogado franco-argentino designado por Javier Milei en septiembre de 2024 al frente de la Casa Argentina en la Ciudad Internacional Universitaria de París.

La misiva no deja lugar a dudas: “Si se confirman, estos hechos nos parecen muy preocupantes y de carácter tal que podrían dar lugar a una firme protesta por parte de la Ciudad de París.”

Expulsiones por motivos ideológicos

El primer gran escándalo estalló en mayo de 2026, cuando trece estudiantes de másteres, doctorados, posgrados y músicos argentinos fueron expulsados de la residencia. Los desalojos incluyeron a personas de distintas nacionalidades: colombiana, chilena y peruana.

Las denuncias señalan que las expulsiones responden a un criterio ideológico: los residentes que no comulgan con el pensamiento libertario del director son forzados a abandonar la institución. Exdirectores de la Casa, nombrados por distintos gobiernos democráticos, denunciaron que los residentes “viven en una atmósfera constante de control y miedo a expresarse por temor a que los echen”.

La carta del Ayuntamiento parisino menciona expresamente “decisiones de desalojo o no renovación de contratos, que afectan a varios residentes, sin que se hayan ofrecido soluciones de vivienda a largo plazo para el inicio del año académico”.


La placa de los 30.000 desaparecidos

En febrero de 2026, Muzio ordenó retirar la placa conmemorativa instalada en el vestíbulo de la Casa en 2022, en homenaje a los “30.000 desaparecidos y víctimas del Terrorismo de Estado”.

La decisión, tomada a semanas del 50° aniversario del golpe militar, provocó una conmoción en Francia. El escándalo tuvo amplia repercusión en la prensa francesa, que tituló: “En la Ciudad Universitaria de París, la extrema derecha extiende su red desde la Casa de Argentina”.

La respuesta oficial del Ministerio de Capital Humano argentino fue que el retiro se enmarcaba en un “plan de mantenimiento y modernización”. Sin embargo, la placa no fue reinstalada y nadie supo precisar su paradero.

Organizaciones de argentinos en Francia impulsaron una petición exigiendo el cumplimiento de la ley que establece la obligación de mantener viva la memoria de las víctimas de la dictadura.

En respuesta, la propia Ciudad Universitaria colocó una placa similar en sus instalaciones, pasando de un homenaje nacional a uno del campus en su conjunto. Su presidente declaró estar “muy atento” a la situación.

Vínculos con la ultraderecha europea

El tercer frente de denuncias apunta a la utilización de la Casa Argentina como espacio de reunión de la extrema derecha europea.

Muzio no es un funcionario improvisado. Antes de ser designado por Milei, dirigía desde 2020 la antena en Madrid de una universidad privada fundada por una eurodiputada ultraderechista francesa, sobrina de Marine Le Pen.

Exdirectores de la Casa denunciaron que Muzio está “abriendo la institución a las ideas de la ultraderecha” y organizando encuentros de agrupaciones de extrema derecha. La carta del Ayuntamiento de París es explícita: “Lamentamos que, según se nos ha comunicado, se permitan reuniones que difunden ideologías de extrema derecha, negacionistas del Holocausto, de odio y discriminatorias en una universidad de renombre internacional”.

El propio Muzio se negó a firmar la Carta de Valores de la Ciudad Universitaria, que prohíbe discriminaciones por motivos de género u orientación sexual y exige neutralidad política. La institución, que alberga decenas de casas de distintas nacionalidades y recibe a miles de estudiantes de todo el mundo, es un espacio donde “el proselitismo y el activismo político no tienen cabida”, recordó su presidente.


La hipocresía del oficialismo

El gobierno argentino, que dice defender la “libertad” y combatir el “adoctrinamiento”, ha montado en la Casa de París un mecanismo de persecución ideológica idéntico al que denuncia. Expulsan estudiantes que no piensan como ellos. Borran la memoria de los 30.000 desaparecidos. Abren las puertas a la ultraderecha que niega el Holocausto. Y lo hacen con recursos del Estado argentino, en suelo francés, violando las normas de convivencia de una institución que durante casi un siglo fue un orgullo para la diplomacia cultural del país.

El cinismo es total: se horrorizan del adoctrinamiento, pero practican la exclusión. Se dicen defensores de la libertad, pero expulsan a quien piensa distinto. Se presentan como guardianes de la tradición, pero destruyen la memoria.

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