Internacional

El agente del imperio

Por Nahuel Hidalgo

El 17 de agosto de 2026, Nadia Beller recibió tres disparos en la puerta de un hotel de Santa Cruz de la Sierra. Sobrevivió. Dos días después, Fernando Cerimedo fue detenido en el aeropuerto de Viru Viru cuando intentaba huir a Buenos Aires. La Fiscalía boliviana lo imputó por tentativa de feminicidio y un juez ordenó su prisión preventiva por 180 días en el penal de Palmasola.

Pero Cerimedo no es un feminicida solitario. Es el eslabón de una red continental que combina inteligencia, dinero, desinformación y violencia. Y su caída está exponiendo, pieza por pieza, el engranaje de una operación que tiene a Estados Unidos, Israel y la ultraderecha regional como socios, y a Bolivia, Argentina y Brasil como teatro de operaciones.

Evo Morales lo dijo sin vueltas: Cerimedo es “un agente del imperio”. “Su forma de hacer política: generar bronca, enemistar, polarizar”. El expresidente boliviano no habla de oídas. Cerimedo lo amenazó públicamente en mayo de 2026, publicando un mensaje en redes sociales acusándolo de narcotraficante y pedófilo, y cerrándolo con un “tic-tac”. Como si a su vida se le estuviera acabando el tiempo.

Morales denunció las amenazas en ese momento. Nadie hizo nada. Ahora, con Cerimedo preso, el panorama cambió.


El asesor que mandaba sobre el presidente

Lo que revelan las declaraciones de Morales y los testimonios de Beller es una historia de usurpación de poder. Cerimedo no era un simple colaborador. Según Morales, “mandaba sobre el presidente” de Bolivia, Rodrigo Paz. Los medios de comunicación se quejaban de que “él ordena quién debe hablar y quién no”. Los ministros denunciaban que “Cerimedo decidía quién tenía que hablar en los medios de comunicación”.

Beller fue más precisa: Cerimedo “tenía una oficina al lado, en el piso 23 de la Casa de Gobierno de Bolivia, al lado del presidente”. No era un asesor externo. Era un operador instalado en el núcleo del poder.

Morales vinculó a Cerimedo con el golpe de Estado de 2019 y con el intento de golpe en Brasil de enero de 2023. En todos los casos, el método es el mismo: desinformación, polarización, violencia.


La red de corrupción y el negocio del combustible

El caso Cerimedo no es solo violencia de género. Es la punta del iceberg de una trama de corrupción que salpica al gobierno de Paz.

Beller reveló que Cerimedo hacía negocios con la esposa del presidente. Aparecieron audios donde se escucha a la primera dama, Cerimedo y autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos cerrando presuntos acuerdos con traders y recibiendo porcentajes de cada compra de combustible. La crisis de abastecimiento que paralizó Bolivia semanas atrás no fue un accidente. Fue el escenario de un negocio.

Cerimedo, además, estaba vinculado a empresas mineras y energéticas a través de su exesposa Natalia Basil y de sociedades en Argentina. La misma Basil que fue directora de la Agencia Nacional de Discapacidad en Argentina hasta que renunció en medio del escándalo de las coimas vinculadas a Karina Milei.


El comando secreto y el plan contra Evo

El testimonio de Beller agregó una dimensión más oscura: Cerimedo comandaba “un grupo especial de la Policía Boliviana sin fiscalización institucional”. Una fuerza paralela que “no responde órdenes absolutamente de nadie. Solamente de él”.

Ese grupo de élite, según Beller, planeaba ingresar al Trópico de Cochabamba para capturar a Evo Morales. Cerimedo no solo amenazaba desde las redes. Tenía un aparato policial para ejecutar la amenaza.


El vínculo con la inteligencia extranjera

Morales fue explícito: Cerimedo es “agente del imperio”, en alusión a su presunta vinculación con el gobierno de Estados Unidos. Beller declaró que Cerimedo “era agente de la CIA”.

El propio Cerimedo le contó a Beller que “había trabajado para agencias de inteligencia y participado en operaciones secretas”. Le dijo que “estuvo en operativos y que en uno de ellos quedó muy traumado y que, por eso, desertó y se volvió a Argentina”.

No es una teoría conspirativa. Es el testimonio de su expareja, confirmado por el expresidente de Bolivia. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ya había dicho que Epstein trabajaba para el Mossad y la CIA. Cerimedo, su socio, operaba en la misma red.


La profecía de Morales: Cerimedo será liberado

La declaración más inquietante de Morales fue una predicción: “Van a liberar a Cerimedo en cualquier momento. Sabe todas las barbaridades que hizo el presidente y su gabinete”. Y agregó: “Acordate, lo van a liberar”.

Porque Cerimedo no es un delincuente común. Es el operador que sabe dónde está el dinero, quién dio las órdenes, qué negociados hay con combustible, oro y la inteligencia extranjera. Si habla, el gobierno de Paz se cae. Si lo liberan, queda claro que el poder judicial boliviano es funcional al oficialismo.

Morales lo sabe. Y lo está diciendo en voz alta.


El silencio de Paz y la complicidad de Milei

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, no se ha pronunciado sobre el rol de Cerimedo en su gobierno. El senador Leonardo Roca denunció que Cerimedo operaba “desde las sombras del Palacio” sin un contrato transparente. Presentó una Petición de Informe Escrito preguntando cuál era el estatus legal del argentino. La respuesta fue evasiva.

El gobierno argentino, por su parte, reconoció que Cerimedo ingresó a la Casa Rosada en 2024. El portavoz presidencial dijo que no era asesor, pero los registros oficiales muestran más de diez ingresos entre diciembre de 2023 y junio de 2024. Cerimedo fue pieza clave de la estrategia comunicacional de Javier Milei en 2023. Y el propio Milei, en lugar de despegarse, sugirió que el caso podría ser una operación de Evo Morales y Lula da Silva.

El cinismo es total: el presidente argentino protege a su operador mientras el expresidente boliviano denuncia que ese operador quería culparlo del asesinato de su propia expareja.


La red que se está desmoronando

Cerimedo no es un consultor político caído en desgracia. Es el eslabón regional de una ofensiva geopolítica que tiene a Estados Unidos e Israel como motores, y que operó en Argentina, Bolivia, Brasil, México, Perú, Colombia y Chile. Su caída está exponiendo la estructura de poder paralela que operaba en el gobierno de Paz, la red de corrupción alrededor del combustible y el oro, el vínculo con la inteligencia estadounidense, la amenaza concreta contra Evo Morales y la complicidad de Javier Milei.

La pregunta no es si Cerimedo es culpable. La pregunta es quién lo protege y por qué. Morales lo dijo: “Sus andanzas son de un agente del imperio”. Y el imperio no se derrumba solo. Se derrumba cuando sus propios operadores, cegados por el poder y la impunidad, cometen el error de creerse intocables. Cerimedo creyó que podía silenciar a una mujer con sicarios. Y fue esa misma mujer la que, al sobrevivir, terminó exponiendo todo el entramado.

El mundo está mirando. La pregunta es si va a hacer algo más que mirar.

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