Internacional

La operación de prensa que quiere hacer creer que veteranos de Malvinas son un “gasto”

Por Nahuel Hidalgo

Mientras la bandera argentina flamea en el mundo, los servicios de inteligencia británicos activan su libreto de siempre: instalar la “polémica” donde hay soberanía. El viaje de veteranos a las islas no es el escándalo. Es el blanco.

El 22 de agosto de 2026, una gran cantidad de portales argentinos publicaron exactamente la misma noticia con el mismo título: “Polémica por un viaje a Malvinas de veteranos de la guerra financiado por un organismo de Defensa”. El origen de la información era una filtración desde el Ministerio de Defensa. El marco, inconfundible: tres veteranos de Malvinas y un camarógrafo viajarían a las islas con 20 millones de pesos de la Universidad de la Defensa Nacional. El problema, según la nota, es que no se consultó a Defensa ni a Cancillería.

No es una investigación periodística. Es una operación de prensa. Y el libreto no es nuevo: es el mismo que los servicios de inteligencia británicos usaron entre 2006 y 2011 para intentar que los argentinos sintieran vergüenza de reclamar la soberanía de las islas.


La Operación Quito: el plan que el imperio no pudo ocultar

Entre 2006 y 2011, el Reino Unido ejecutó la Operación Quito, una operación secreta de espionaje y manipulación mediática contra Argentina, revelada por las filtraciones de Edward Snowden en 2015. El objetivo era “prevenir que Argentina recupere las Islas Malvinas, manipulando las mentes humanas a través de las redes sociales”.

El método: infiltrar personas en redes sociales generando información falsa, fuentes apócrifas, contactándose con periodistas, operando en foros, haciéndose pasar por argentinos para inclinar la opinión pública local a favor de los ingleses. Argentina era, según los documentos del GCHQ, “el principal interés de la central de inteligencia británica en la región”.

La operación de prensa de estos días es la Operación Quito con tecnología 2026. Un periodista recibe una filtración desde una “fuente oficial” anónima. El título ya viene armado: “Polémica por…”. La noticia se replica en decenas de portales en cuestión de horas. El marco está listo: los veteranos son un “gasto”, la UNDEF es un “elefante blanco”, el rector Spota es un “autonomista descontrolado”.


El timing no es casualidad

El Mundial de Fútbol de 2026 tuvo un momento que ningún algoritmo pudo predecir: la bandera de Malvinas en el centro del mundo. Lo que empezó como un gesto de jugadores en el campo de juego se convirtió en una oleada de nacionalismo popular que recorrió el continente. En las calles de Buenos Aires, en los bares de Quito, en las plazas de Santiago, la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas se convirtió en un grito global.

Justo cuando crece como nunca la ferviente ola de nacionalismo malvinero, resurgen las operaciones de inteligencia. Porque el Reino Unido sabe que el reclamo argentino no es un sentimiento, como intentaron hacernos creer, sino una causa geopolítica que amenaza sus intereses en el Atlántico Sur.


Lo que la operación oculta

El gobierno de Javier Milei dice defender la soberanía sobre Malvinas. Pero mientras los veteranos viajan a las islas, desde el ministerio de Defensa, los boicotean con una operación de prensa. El mismo ministerio que habilitó una colaboración académica entre la UNDEF y el Ministerio de Defensa del Reino Unido, donde funcionarios de ambos países se reunieron en la sede de la UNDEF en Buenos Aires.

Mientras la bandera de Malvinas aparece en millones de pantallas, el gobierno argentino no eleva un reclamo formal contra la FIFA por su complicidad con el Reino Unido. Mientras el nacionalismo malvinero crece en las calles, el gobierno ajusta salarios militares y desguaza la Fábrica Argentina de Aviones, el corazón de la industria de defensa nacional.

El cinismo es total. El gobierno de Milei usa la causa Malvinas para fotos y discursos, pero en los hechos facilita la injerencia británica en las instituciones de defensa y desmantela el instrumento militar que podría sostener un reclamo soberano serio.


No se coman el cuento

El viaje de los veteranos a Malvinas no es polémico. Es necesario. Es un acto de soberanía, de memoria y de justicia con quienes dieron todo por la patria. La única polémica es que el propio gobierno que dice defender la soberanía intente boicotearlo con una operación de prensa.

Cuando vean una noticia que dice “Polémica por…” y aparece al mismo tiempo en varios portales con el mismo título, no están ante un escándalo. Están ante una operación de prensa. Alguien está usando los medios para enterrar una iniciativa que no le gusta, para desacreditar a un funcionario que no controla, o para desviar la atención de sus propios fracasos.

Las Malvinas son Argentinas. Y ninguna operación de inteligencia extranjera va a cambiar eso.

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