Washington habla de Cuba, ¿qué piensa la sociedad estadounidense?
El debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas dejó ver una dificultad creciente para el discurso de las autoridades estadounidenses sobre Cuba: varios de sus principales argumentos no encuentran un respaldo equivalente en la opinión pública de su propio país.
El 22 de septiembre, desde la tribuna de la ONU, el presidente Donald Trump volvió a presentar a Cuba como “un Estado absolutamente fracasado”, sometido a una presión sin precedentes y próximo a un cambio político: “está fallando como nunca antes, y va a caer”, afirmó. La delegación cubana se levantó y abandonó la sala mientras hablaba. Washington ha declarado abiertamente su objetivo de modificar la situación política cubana y la actual administración ha intensificado de manera significativa la presión económica sobre la Isla, con el bloqueo a los envíos de combustible como pieza central.
Sin embargo, las encuestas realizadas en Estados Unidos durante 2026 muestran una distancia considerable entre esa línea y lo que piensa una parte importante de la sociedad estadounidense. Los datos disponibles revelan una separación entre la valoración que los estadounidenses hacen de Cuba y su respaldo a las medidas de máxima presión:
61 % no confía en Trump para tomar buenas decisiones sobre Cuba. (Pew Research Center, marzo de 2026)
61 % apoya mantener relaciones diplomáticas con Cuba. (YouGov, febrero de 2026)
46 % desaprueba el bloqueo petrolero, frente a un 28 % que lo aprueba. (YouGov, febrero de 2026)
58 % rechaza tomar Cuba mediante la fuerza, frente a un 17 % que lo apoya. (Economist/YouGov, agosto de 2026)
El debate de Naciones Unidas no creó esas tendencias, pero sí las hizo más visibles. Mientras desde la tribuna estadounidense se recuperaban formulaciones asociadas al cambio de régimen, la máxima presión y la caracterización de Cuba como amenaza o “Estado fracasado”, una parte considerable de la opinión pública estadounidense aparece más inclinada hacia la diplomacia, escéptica ante la eficacia de las sanciones y mayoritariamente contraria a una intervención militar.
Este artículo cruza dos fuentes de información para comprender ese fenómeno. Por un lado, las encuestas de opinión pública publicadas en Estados Unidos durante 2026. Por otro, el seguimiento de la conversación en internet y en los medios entre el 8 y el 27 de septiembre, las tres semanas en que Cuba presentó su informe sobre los daños del bloqueo y llevó sus argumentos a la Asamblea General y a la prensa estadounidense.
La pregunta que guía el análisis es sencilla: ¿qué palabras usa hoy la sociedad estadounidense para hablar de Cuba, y cuánto se parecen a las de su Gobierno?
Lo que Washington propone y lo que opina su sociedad
Una encuesta de opinión funciona como una fotografía: pregunta lo mismo a un grupo amplio de personas elegidas para representar al conjunto del país y permite saber qué proporción está de acuerdo o en desacuerdo con una idea.
En las cuatro preguntas, la posición contraria a la línea de máxima presión supera a la favorable. Fuentes: YouGov y Economist/YouGov.
La distancia más grande está en la diplomacia: seis de cada diez estadounidenses quieren mantener relaciones con Cuba, y solo uno de cada diez se opone. Algo similar ocurre con la opción militar: la misma encuesta de YouGov de febrero registró que un 61 % se opone a atacar Cuba y un 57 % rechaza derrocar a su Gobierno. En agosto, con la retórica de “tomar” la Isla ya instalada en el discurso oficial, el rechazo seguía siendo mayoritario: 58 % frente a 17 %.
Incluso en el terreno económico, donde Washington concentra hoy su presión, la sociedad no acompaña. El bloqueo a los envíos de petróleo, la medida que ha multiplicado los apagones en la Isla, es desaprobado por casi la mitad de los encuestados y aprobado por poco más de un cuarto. El bloqueo comercial —que la encuesta denomina “embargo”—, tampoco logra una mayoría a su favor.
A esto se suma un dato de confianza: según el Pew Research Center, el 61 % de los estadounidenses no confía en que Trump tome buenas decisiones sobre Cuba. Es decir, la mayoría no solo discrepa con las medidas, sino también con quien las conduce.
La línea dura tiene dueño: un solo sector político
Si la mayoría de la sociedad no respalda la máxima presión, ¿quién la sostiene? Las encuestas permiten responder a esa pregunta al separar las respuestas según la identificación partidaria de las personas.
El apoyo a las medidas de presión se concentra entre los republicanos; la diplomacia, en cambio, es mayoritaria en los tres grupos. Fuentes: YouGov y Economist/YouGov.
El gráfico muestra dos comportamientos muy distintos. Las medidas de fuerza —el bloqueo petrolero y la toma militar— reúnen apoyo casi exclusivamente entre los votantes republicanos: el 59 % respalda el bloqueo petrolero, frente a 20 % de los independientes y apenas 8 % de los demócratas. En cuanto a la opción militar, ni siquiera los republicanos la apoyan de forma mayoritaria: el 33 % está a favor y el 30 % en contra.
La diplomacia, en cambio, atraviesa las fronteras partidarias. El 69 % de los demócratas, el 58 % de los independientes y también el 57 % de los republicanos apoyan mantener relaciones con Cuba. Es el único punto de la agenda en el que la sociedad estadounidense está de acuerdo en su conjunto.
Esto no significa que el consenso favorable a la línea dura haya desaparecido. Continúa siendo fuerte en determinados sectores cubanoamericanos, especialmente en el sur de Florida, y en el ala más radical del Partido Republicano. Lo que muestran los datos es otra cosa: ese consenso se ha ido concentrando en un solo sector político y encuentra cada vez más dificultades para convertirse en una posición mayoritaria del conjunto de la sociedad.
Tres semanas en que Cuba ocupó la conversación
Las encuestas dicen qué piensa la sociedad; el análisis de la conversación pública permite ver con qué palabras se discute el tema. Entre el 8 y el 27 de septiembre, la base de datos de contenidos asociados a Cuba en internet registró 87.394 menciones vinculadas al bloqueo contra Cuba, el 69 % en español y el 31 % en inglés.
La conversación no se apagó después del lanzamiento: cada entrevista y cada hecho diplomático generó un nuevo momento de atención. Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate.
La curva cuenta una historia en tres etapas:
- Del 8 al 14 de septiembre: el lanzamiento. La presentación del informe sobre los daños del bloqueo ante el cuerpo diplomático y la prensa instala dos ideas que se repetirán todo el mes: la palabra “bloqueo” y la frase “Cuba no es una amenaza”.
- Del 15 al 21 de septiembre: el bloqueo se vuelve cotidiano. Las entrevistas de diplomáticos cubanos en medios estadounidenses conectan el bloqueo con algo que cualquier persona entiende: apagones, falta de combustible, alimentos y agua.
- Del 22 al 27 de septiembre: el pico político. El discurso de Trump, el retiro de la delegación cubana de la sala y la intervención del canciller Bruno Rodríguez en la Asamblea General llevan la conversación a su punto más alto, el 26 de septiembre.
Lo relevante no es solo el volumen, sino la continuidad: el tema no dependió de un único acontecimiento, sino que se alimentó de una secuencia de hechos diplomáticos y mediáticos que mantuvieron a Cuba en la agenda durante tres semanas consecutivas.
La batalla por las palabras: “bloqueo” frente a “embargo”
En rojo, el vocabulario propuesto por Cuba; en azul, el vocabulario oficial de Washington. Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate
El resultado es contundente: “bloqueo” (o blockade, en inglés) apareció 49.707 veces, el 56,9 % de todas las menciones analizadas. “Embargo” apareció 2.742 veces, apenas el 3,1 %. Por cada vez que se habló de embargo, se habló dieciocho veces de bloqueo.
Le siguen la frase “Cuba no es una amenaza” (20.306 apariciones, 23,2 %) y las referencias a las consecuencias humanitarias —apagones, electricidad, alimentos, agua, transporte, hospitales—, con 13.679 apariciones (15,7 %). El término “sanciones”, el preferido por Washington junto con “embargo”, se mantiene activo con 7.440 apariciones, sobre todo en la cobertura de nuevas medidas y en la prensa económica. Ambos vocabularios conviven, pero el de bloqueo ocupa hoy un espacio mucho mayor.
¿Y en Estados Unidos?
La pregunta clave es si este vocabulario llega a la propia sociedad estadounidense. En las cerca de 7.931 menciones ubicadas en Estados Unidos, la respuesta es afirmativa.
Dentro de Estados Unidos, “bloqueo” se usa más que “sanciones” y “embargo” juntos. Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate
“Bloqueo” registra 2.058 apariciones en la conversación estadounidense, más que “sanciones” (825) y “embargo” (359) sumados. En segundo lugar aparecen las consecuencias humanitarias (1.577), lo que confirma algo importante: el público estadounidense se interesa por Cuba sobre todo cuando se habla de cómo viven las personas.
Cuando el periodista adopta la palabra
Que un medio entreviste a un funcionario cubano y reproduzca sus declaraciones es importante. Pero el cambio más profundo ocurre cuando el propio periodista, presentador o editor utiliza esas palabras para explicar lo que sucede, sin comillas y con su propia voz. Durante septiembre se registraron varios casos de ese tipo en medios que le hablan directamente a la sociedad estadounidense.
En rojo, medios que usaron el término con su propia voz; en azul, medios que reprodujeron la formulación cubana como cita. Fuente: Observatorio de Medios de Cubadebate.
Algunos ejemplos permiten ver ese salto con claridad:
- PBS NewsHour, 16 de septiembre. Al presentar la entrevista con Carlos Fernández de Cossío, la televisión pública estadounidense explicó que “a de facto oil blockade now means hours of blackouts” (“un bloqueo petrolero de facto significa ahora horas de apagones”). La frase no es una cita del diplomático cubano: es la voz del propio programa.
- Democracy Now!, 22 de septiembre. El programa tituló: “U.S. Fuel Blockade Aims to “Asphyxiate” Island»” (“El bloqueo de combustible de EE. UU. busca “asfixiar” a la Isla”).
- Al Jazeera, Dallas Morning News, Just the News, CNN en Español y Bloomberg incorporaron entre el 19 y el 25 de septiembre expresiones como “energy blockade”, “fuel blockade”, “oil blockade” o “bloqueo petrolero” para describir la situación energética cubana.
- Associated Press difundió, a partir de su entrevista con el canciller Bruno Rodríguez, la denuncia de un “cerco petrolero total” equivalente a un bloqueo naval. Por su alcance como agencia, esa formulación se replicó en decenas de medios.
- “Castigo colectivo” (collective punishment), con 4.236 apariciones, entró hacia el final del período en titulares de medios como el Orlando Sentinel y Yahoo, todavía atribuido a las autoridades cubanas, pero ya presente en el espacio informativo estadounidense.
El recorrido que siguen estas palabras es reconocible: un vocero cubano plantea un concepto en una entrevista, el medio publica fragmentos y citas, otros medios los reproducen y, finalmente, el concepto se incorpora al relato periodístico.
El canciller Bruno Rodríguez aportó escala y autoridad, con 5.377 menciones en el período; el viceministro Fernández de Cossío, con siete entrevistas en medios estadounidenses —Breaking Points, PBS, MS NOW, CBS, Democracy Now!, Bloomberg y C-SPAN—, aportó profundidad y varios de los casos más claros de adopción.
Conclusiones
La sociedad estadounidense no acompaña la máxima presión. En 2026, la mayoría de los estadounidenses apoya mantener relaciones diplomáticas con Cuba, desaprueba el bloqueo petrolero, rechaza una intervención militar y no confía en su presidente para decidir sobre la Isla. El discurso pronunciado en la ONU habla en nombre de Estados Unidos, pero no refleja lo que opina la mayor parte de su población.
La línea dura se ha vuelto una posición de sector. El apoyo a las medidas de fuerza se concentra en el electorado republicano y en determinados sectores cubanoamericanos. La diplomacia, en cambio, es mayoritaria en los tres grandes grupos políticos, incluidos los propios republicanos.
Las palabras están cambiando. En la conversación de septiembre, “bloqueo” superó a “embargo” por 18 a 1, y dentro de Estados Unidos se usó más que “sanciones” y “embargo” juntos. Medios como PBS, Democracy Now!, Bloomberg y Al Jazeera comenzaron a describir la situación cubana con expresiones como “bloqueo petrolero” o “bloqueo de combustible” en su propia voz.
Lo concreto abre puertas. Los argumentos que mejor atraviesan las barreras políticas y editoriales son los que hablan de la vida cotidiana: horas de apagón, escasez de combustible, agua, alimentos y hospitales. Allí la experiencia del pueblo cubano se vuelve comprensible para cualquier audiencia, más allá de su posición política.
El debate de la Asamblea General no inventó estas tendencias, pero las puso a la vista. Mientras la Casa Blanca insiste en el lenguaje del “Estado fracasado” y del cambio de régimen, una sociedad estadounidense mayoritariamente inclinada al diálogo empieza a contar con palabras nuevas para entender lo que ocurre en Cuba.
Esa coincidencia abre un camino: seguir asociando el bloqueo a sus consecuencias humanas concretas, sumar más voces cubanas capaces de dialogar con públicos estadounidenses y sostener la presencia en medios nacionales, económicos y regionales de ese país.
Si las palabras que hoy empiezan a circular se afianzan, la distancia entre Washington y su propia sociedad será cada vez más difícil de ignorar, y el espacio para una relación basada en el respeto y el diálogo, cada vez más amplio.
Nota metodológica
Este artículo combina dos tipos de información.
Encuestas de opinión pública. Se utilizaron sondeos publicados en Estados Unidos durante 2026 por el Pew Research Center (trabajo de campo del 23 al 29 de marzo, 3.507 personas adultas), YouGov (25 al 27 de febrero, 1.094 personas adultas) y The Economist/YouGov (14 al 17 de agosto). Los porcentajes corresponden a los publicados por cada encuestadora; en cada pregunta, la diferencia hasta el 100 % corresponde a personas que no saben o no responden.
Análisis de la conversación pública. Se relevaron, a través de una base de datos, 87.394 menciones en internet —medios de comunicación, portales y redes sociales— publicadas entre el 8 y el 27 de septiembre de 2026 que contenían palabras clave vinculadas al bloqueo, en español y en inglés. Se contabilizó la aparición de cada término o idea (“bloqueo/blockade”, “embargo”, “sanciones/sanctions”, “Cuba no es una amenaza/Cuba is not a threat”, “castigo colectivo/collective punishment”, variantes de bloqueo energético o petrolero, consecuencias humanitarias, extraterritorialidad y transformaciones económicas). Una misma mención puede contener varios términos, por lo que los porcentajes no suman 100. La ubicación en Estados Unidos se determinó a partir de los datos geográficos de cada publicación. La curva diaria se expresa como índice, en el que el día de mayor volumen equivale a 100. Los casos de adopción del vocabulario por parte de medios se identificaron mediante la lectura de los textos, distinguiendo entre el uso del término en la voz del propio medio y su reproducción como cita de autoridades cubanas.
Vía Cuba Debate
