Internacional

Manual de alerta temprana: cómo operan las redes de desinformación con IA en Nuestramérica

Por Nahuel Hidalgo

El caso de Fernando Cerimedo no es una anomalía. Es la punta visible de un dispositivo de guerra cognitiva que Estados Unidos e Israel despliegan sobre Nuestramérica, y que con la irrupción de la inteligencia artificial generativa ha dado un salto cualitativo sin precedentes. Este manual busca desarmar su funcionamiento, identificar sus engranajes y ofrecer herramientas concretas para alertar a nuestras comunidades.

La nueva fase: de la granja de bots al ejército de IA

Hasta hace pocos años, la manipulación digital se basaba en granjas de bots: cuentas automatizadas que replicaban consignas y simulaban consenso. Los allanamientos en propiedades de Cerimedo revelaron exactamente eso: granjas de bots administradas por inteligencia artificial o programas informáticos, capaces de manejar 50.000 cuentas falsas operadas en tiempo real. Una “minigranja” con esa capacidad podía inundar una conversación nacional en cuestión de horas.

Pero el salto de 2024-2026 es otro. Ya no se trata solo de cuentas falsas. Se trata de contenido sintético hiperrealista generado por IA: deepfakes de periodistas anunciando resultados electorales falsos, avatares que se hacen pasar por ciudadanos indignados, videos que muestran supuestos migrantes cometiendo delitos. En América Latina, el 20% de los contenidos verificados por fact-checkers ya fue generado o manipulado con IA, una proporción que crece mes a mes-.

El caso brasileño es el más elocuente: a semanas de las elecciones de octubre de 2026, un video deepfake mostraba a la periodista Renata Vasconcellos, del Jornal Nacional, anunciando la detención del juez Alexandre de Moraes. El video superó las 420.000 visualizaciones antes de ser removido. Otro video generado con IA hacía aparecer al periodista César Tralli diciendo que Flávio Bolsonaro “es el nuevo presidente de Brasil”, con una infografía que le atribuía el 61% de los votos.

El financiamiento: Israel, Brad Parscale y el LLM poisoning

El dinero que sostiene esta maquinaria no es un misterio. Está documentado en registros públicos del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Brad Parscale, exjefe de campaña de Donald Trump y socio tecnológico de Cerimedo, tiene el contrato más grande registrado bajo la Foreign Agents Registration Act (FARA) para representar intereses israelíes: 46,5 millones de dólares en 2026 a través de su empresa Clock Tower X-. El objetivo declarado del contrato es “promover narrativas israelíes e influir en plataformas de IA incluyendo ChatGPT, Claude, Gemini y Perplexity”.

La técnica se llama LLM poisoning (envenenamiento de modelos de lenguaje). Clock Tower X construyó una red de sitios web —Allyvia.org, FactSignal.org, Paxpoint.org— que producen cientos de artículos sobre Gaza, las operaciones militares israelíes y las relaciones EE.UU.-Israel. Estos sitios reciben poco tráfico humano directo, pero están diseñados para ser indexados por motores de búsqueda e incorporados a los sistemas de IA. Entre enero y junio de 2026, los diez sitios de Clock Tower X fueron rastreados cientos de veces por Common Crawl, el archivo web que alimenta el entrenamiento de los grandes modelos de lenguaje.

El resultado ya es verificable: en una prueba, Perplexity citó Allyvia.org al responder una pregunta sobre cooperación militar EE.UU.-Israel, y Microsoft Copilot también citó sitios vinculados a Clock Tower X. El contenido pro-israelí entra en los modelos, y los modelos lo repiten como si fuera información neutral.

El operador itinerante: cómo funciona la red Cerimedo

El análisis de las 20.214 publicaciones de Cerimedo en X entre 2017 y 2026 revela el patrón de un operador itinerante: el 92,1% de sus mensajes son respuestas, no publicaciones originales. No construye agenda propia; interviene en conversaciones ajenas para impugnar, desacreditar e invocar autoridades. Los interlocutores cambian en un 77-92% de un año a otro, pero los argumentos y el aparato de amplificación permanecen.

La sucesión de escenarios es clara: Estados Unidos (2020), Brasil (2022), Argentina (2023-2024), Honduras (2025), Bolivia (2026). En cada país, el mismo libreto: cuestionamiento de la integridad electoral, acusaciones de fraude, descalificación del adversario y referencia a Cuba como destino indeseable o fuente de injerencia.

El lenguaje también mutó. En 2020, el campo de datos y encuestas aparecía en el 14,2% de sus publicaciones. En 2026, apenas el 0,7%. El anticomunismo pasó del 2,3% al 12,7%. La descalificación personal, del 2,1% al 6,8%. Pasó del “experto” que citaba metodología al militante MAGA que moviliza por identificación con un adversario común.

La infraestructura que permanece: La Derecha Diario y Palantir

Lo que se internacionaliza no es solo la agenda. Es el aparato de amplificación. La Derecha Diario, fundada por Cerimedo y hoy propiedad del español Javier Negre, tiene 11 ediciones en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, Honduras, Israel, México, República Dominicana y Uruguay. En Colombia, difundió noticieros falsos hechos con IA contra el candidato de izquierda y, tras la victoria de De la Espriella, compartió videos antiguos como si fueran actuales.

Pero hay una capa más profunda. Palantir, la empresa fundada por Peter Thiel con respaldo temprano del brazo inversor de la CIA, ya opera en Ecuador, Brasil y busca expandirse en Argentina, Chile y Paraguay-. Sus herramientas son el motor de las deportaciones masivas de migrantes latinoamericanos en Estados Unidos y, en la región, ofrece plataformas de “datos unificados” para vigilancia masiva. Cerca del 40% de la inteligencia artificial que los gobiernos latinoamericanos despliegan ya se usa para vigilancia, sin que importe el color del gobierno.

Thiel se reunió con Milei en Buenos Aires en abril de 2026. Fue al Superclásico. Nadie sabe qué se firmó ni si se firmó algo. Pero el patrón es claro: cada gobierno de esta nueva ultraderecha regional acaba, antes o después, llamando a la misma puerta.

Cómo alertar a nuestros lectores: señales de alerta temprana

1. Desconfiar de la indignación instantánea. Si un contenido genera rabia inmediata —migrantes cometiendo delitos, manifestaciones violentas, escándalos sexuales de adversarios—, hay altas probabilidades de que sea generado con IA. La indignación es el combustible de la manipulación. Los verificadores han documentado que los videos de falsos migrantes y falsas manifestaciones son los más frecuentes-4.

2. Verificar la fuente primaria. Antes de compartir, buscar el video o la imagen en medios tradicionales. Si solo aparece en cuentas anónimas o en portales como La Derecha Diario, sospechar. Los deepfakes de periodistas son especialmente peligrosos porque simulan la autoridad de un medio conocido-2.

3. Identificar el patrón del operador itinerante. Si una cuenta interviene en debates de múltiples países con el mismo libreto —fraude electoral, Cuba como amenaza, descalificación personal—, no es un usuario orgánico. Es parte de una red.

4. Seguir el dinero. Los contratos FARA son públicos. Cualquier medio o consultor que reciba financiamiento de gobiernos extranjeros para “campañas digitales” debe ser rastreado. El caso Clock Tower X es el modelo: 46,5 millones de dólares para moldear lo que la IA dice sobre Gaza.

5. Presionar por regulación. Brasil lo intentó: el Tribunal Superior Electoral exigió etiquetado de contenido generado con IA y prohibió deepfakes de candidatos. Pero las medidas llegaron tarde —el 1 de septiembre de 2026, un mes antes de la elección— y su alcance es limitado-2. La regulación no puede ser reactiva. Tiene que ser preventiva y permanente.

Qué podemos hacer desde el Sur Global

La guerra cognitiva no se combate solo con verificación. Se combate con soberanía cognitiva: la capacidad de producir nuestros propios relatos, de formar a nuestras comunidades en alfabetización mediática, de exigir transparencia a las plataformas y de construir alternativas tecnológicas que no dependan de la infraestructura del imperio.

Educación mediática: el gobierno de Colombia creó Digital-IA, un ecosistema público de alfabetización mediática con herramientas de IA para detectar desinformación-. Es un modelo a replicar.

Verificación colaborativa: LatamChequea agrupa a medios de fact-checking de toda la región. La investigación conjunta sobre La Derecha Diario —realizada por Chequeado, Factchequeado y La Silla Vacía— demostró que la colaboración transnacional es posible y efectiva.

Presión legislativa: los diputados chilenos que presentaron el requerimiento ante la Contraloría por el Escudo de las Américas y los diputados argentinos que piden informes sobre los memorandos con Estados Unidos son la vanguardia de una resistencia parlamentaria que necesita coordinarse.

Construcción de relato propio: el dispositivo de Cerimedo y Parscale funciona porque ocupa el vacío que dejan los relatos ausentes. Si no contamos nuestras historias, alguien las contará por nosotros. Y con IA, las contará más rápido, más barato y más creíble de lo que podemos imaginar.

La batalla por Nuestramérica no se libra solo en las urnas ni en las calles. Se libra en los algoritmos, en los modelos de lenguaje, en los datos que alimentan a la IA. Y quien controle esos modelos, controlará lo que las próximas generaciones crean que es verdad.

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