Murieron mientras cumplían el último deseo de su esposo y padre
Un destino trágico en el que la vida y la muerte se cruzan de manera insólita. El accidente que cobró la vida de Andrea Contreras (50) y su hija Ariadna (22) en la ruta 35, a la altura de Villa Iris, dejó a la comunidad consternada, mientras la familia aún trataba de cumplir un último deseo. Las mujeres viajaban en una Fiat Fiorino con rumbo a Pehuen Co, en un viaje lleno de connotaciones personales y un destino simbólico.
El propósito de su travesía era despedir a Eduardo Martínez, esposo de Andrea y padre de las jóvenes, quien había fallecido 45 días antes. La familia había decidido arrojar sus cenizas al mar en un acto final de homenaje. Sin embargo, el destino les jugó una mala pasada. En un giro inesperado, el vehículo perdió el control y cayó al arroyo Chasicó, prendido fuego en cuestión de segundos.
El momento de la tragedia fue aún más inquietante cuando los miembros de la caravana que viajaban con la familia notaron la ausencia de la Fiorino. Regresaron rápidamente y se encontraron con la escena del desastre. Un familiar intentó rescatar a las ocupantes del auto, pero las llamas solo le permitieron salvar a la pequeña de 10 años, que fue trasladada con múltiples fracturas.
Ariadna, la hija menor, sobrevivió al accidente y permanece internada en Bahía Blanca, luchando por su vida mientras enfrenta el dolor de la pérdida. La Ayudantía Fiscal de Puan y la UFIJ N° 1 de Bahía Blanca ya están interviniendo en la causa.
Una historia que podría haber sido un tributo de amor y recuerdos se convirtió en una tragedia que deja una profunda huella en quienes conocían a la familia y cuestiona el destino.
