El nexo entre Jeffrey Epstein y la deuda que tomo el gobierno de Mauricio Macri
Por Nahuel Hidalgo
El 24 de octubre de 2017, mientras el país procesaba el resultado de las elecciones legislativas de medio término, un correo electrónico partía desde las oficinas del Deutsche Bank en Nueva York bajo la firma de Xavier Ávila. El destinatario era Paul Barrett, un nombre vinculado a la administración de activos de la red de Jeffrey Epstein. En ese mensaje, Ávila no solo celebraba el triunfo electoral de la coalición gobernante del presidente Mauricio Macri, sino que detallaba una propuesta de inversión offshore denominada “Lebacs ARS”. Se trataba de una estructura de “cobertura asimétrica” —un mecanismo financiero que permitía a los inversores VIP captar las altas tasas de interés en pesos pero asegurando una salida rápida hacia el dólar— prometiendo rendimientos extraordinarios en un escenario que el banco calificaba como “muy favorable” tras la victoria de Cambiemos. Ávila confirmaba que el banco estaba finalizando las aprobaciones internas para definir el volumen total de esta operación planificada desde la matriz de Nueva York.

La relevancia de este hallazgo radica en su coincidencia exacta con actos administrativos rastreables en los registros públicos de nuestro país. Mientras en Nueva York se ofrecía esta salida de divisas, en Buenos Aires la filial local del Deutsche Bank iniciaba una metamorfosis corporativa para diluir su identidad legal. Según consta en los edictos de la época, la entidad cambió su denominación a “Banco BC Sociedad Anónima” antes de ser absorbida por el Banco Comafi. Este “cambio de piel” incluyó el traslado de sedes y libros sociales, ocurriendo en simultáneo con la liquidación de fideicomisos provinciales estratégicos —como los de Córdoba— ejecutada por apoderados como Juan Martín Herrasti. Esta liquidación de activos reales parece haber funcionado como el respaldo necesario para alimentar la “bicicleta financiera” (el circuito de entrar en pesos a tasas altas para fugar dólares) que Ávila promocionaba en los círculos de élite de Manhattan.

Este contraste entre la ingeniería financiera y el debate público queda expuesto en los registros de la época. Mientras en septiembre de 2017 la intelectual Alcira Argumedo denunciaba que el sistema estaba siendo drenado por sectores que ‘vivían de las Lebacs’ a costa del trabajo nacional, la respuesta de un entonces mediático Javier Milei consistía en blindar técnicamente el instrumento, calificándolo como el único freno posible a una hiperinflación. Sin embargo, los documentos de Wall Street revelan hoy la verdad detrás de esa pantalla ideológica: mientras se legitimaban las Lebacs ante la opinión pública, en las oficinas del Deutsche Bank se celebraba el acceso a información clasificada que permitía a la red de Epstein asegurar su salida hacia el dólar, transformando el supuesto ‘freno a la inflación’ en la alfombra roja para la fuga de capitales.

Hacia febrero de 2018, mientras el discurso oficial hablaba de solidez, comunicaciones internas de analistas del Deutsche Bank revelaban que el sector financiero ya diagnosticaba el colapso. En el centro de esta arquitectura aparece Luis Caputo, cuyo rol como Ministro de Finanzas del macrismo resulta indisociable de su pasado: fue jefe de trading para América Latina y Europa del Este precisamente en el Deutsche Bank, además de su paso por el JP Morgan. Con ese conocimiento técnico del “otro lado del mostrador”‘, Caputo continuó emitiendo resoluciones que profundizaban el endeudamiento y garantizaban la prórroga de jurisdicción a Londres y Nueva York, blindando legalmente la salida de capitales que él mismo había ayudado a captar desde la banca privada.

Este blindaje legal, sumado a la reciente decisión oficial de retirar al Estado como querellante en causas por administración fraudulenta mediante el Decreto 87/2026, sugiere que el andamiaje de resoluciones y mudanzas corporativas pudo ser la arquitectura previa que permitió a los grandes capitales desarmar sus posiciones mientras el riesgo se transfería al patrimonio público. Si bien la red de Epstein es mundialmente conocida por sus actividades criminales, estos correos revelan que sus contactos financieros coincidían con operaciones que afectaban directamente las reservas argentinas, planteando interrogantes urgentes sobre la filtración de información clasificada que terminó sumiendo en la pobreza a millones de personas. ¿Qué hilo de información entre la red de Epstein y el gobierno de aquel entonces queda aún por desclasificar?
