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Folclore de tierra firme: el canto de Fiorella Amato no necesita bendiciones

En un mapa musical donde las industrias suelen mirar hacia el norte o hacia lo extranjero, la cantante y docente Fiorella Amato elige plantar bandera en el sur profundo. No el sur abstracto de los discursos, sino el sur de Turdera, Lanús, Quilmes, Banfield y Lomas de Zamora: el conurbano bonaerense que tantas veces fue retratado como periferia y que ella convierte en centro de su resistencia cultural.

Su historia arranca como muchas de las verdaderas raíces: en familia. En 2006, un juego de infancia con la complicidad y enseñanza de su madre fue la semilla. Luego vino el paso por el taller de canto de la Escuela Municipal de Lanús, donde lo lúdico se hizo oficio, y el juego se volvió destino. Hoy, con más de siete años de experiencia como profesora de técnica vocal y una larga trayectoria como docente de música en escuelas de Quilmes, Amato no solo canta: forma, contiene y empuja a nuevas generaciones a no avergonzarse de su propia voz. Ese trabajo en las aulas del sur es, quizás, su danza más silenciosa y más política: enseñar que la música de nuestros pueblos no es un adorno folclórico, sino una herramienta de identidad.

Y vaya si su voz tiene peso. La autogestión de conciertos masivos no es una frase hecha en su carrera: ella misma armó, organizó y llenó el Teatro Maipú de Banfield con más de 300 personas. Eso, en un circuito independiente, es casi una hazaña. Pero Fiorella no busca hazañas: busca continuidad. Por eso combina la guitarra, la enseñanza en las aulas quilmeñas y la interpretación con una constancia que en la escena actual es tan rara como valiosa.

El sábado 6 de junio a las 18:00, se presentará con un show de folclore y melódicos en Casa Negra (Reconquista 69, Turdera), acompañada por el músico Joaquín Nala. Quien espere ver folclore como postal de museo, se equivoca. Lo que Fiorella propone es un folclore vivo, con olor a barrio, a aula, a después de la lluvia, a mate en la mano y a verdad incómoda para aquellos que aún creen que nuestra música ancestral es “pagana” o “menor”. Porque cantar zambas y chacareras en el sur del GBA, con producción independiente, con la espalda de años de dar clases en Quilmes y sin padrinazgos mediáticos, es también un acto descolonizador: es decir “nuestras raíces no se negocian, se viven y se enseñan”.

Y el horizonte se agranda: a fines de agosto dará un gran concierto en el Teatro Bar Dandelion de Lomas de Zamora, donde lanzará oficialmente todo su nuevo material. Será la consagración de un camino que empezó sin pedir permiso y que hoy se afirma con un público fiel, canciones propias y una convicción: que la piel marrón, el folclore y la educación popular tienen todo el derecho a ocupar los escenarios sin ser folklorizados ni ninguneados.

La cita del 6 de junio es la oportunidad perfecta para conocerla, escucharla y apoyar la música que no necesita sellos multinacionales para emocionar. Porque cuando Fiorella Amato canta, el centro del mapa se corre hacia el sur. Y eso, en tiempos de homogeneización cultural, es más revolucionario que cualquier moda.

Reservas: @casanegraturdera (Instagram: www.instagram.com/casanegradeturdera)
Lugar: Casa Negra, Reconquista 69, Turdera, zona sur del Gran Buenos Aires.
Día y hora: Sábado 6 de junio, 18:00 hs.

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