Teotihuacán en alerta por el millonario rescate de la Pirámide de la Serpiente Emplumada
Tras años de degradación acelerada y promesas de fondos caídas, el Gobierno reactiva un plan de emergencia. La Secretaría de Cultura promete presupuesto ilimitado mientras los expertos corren contra el reloj del deterioro.
El corazón arqueológico de Teotihuacán enfrenta una carrera decisiva para evitar una pérdida histórica irreversible. Las autoridades culturales confirmaron que este año se cerrará de forma definitiva el proyecto ejecutivo actualizado para dar paso, el año próximo, a las obras de rehabilitación estructural de la mítica Pirámide de la Serpiente Emplumada, un monumento castigado por el tiempo y el clima.
La urgencia del proyecto expone la fragilidad en la que se encontraba el patrimonio. El propio Instituto Nacional de Antropología e Historia había advertido tiempo atrás sobre procesos alarmantes y cada vez más acelerados de arenización, filtraciones destructivas, manchas de humedad extrema, fracturas y una preocupante pérdida de color y de elementos arquitectónicos clave. Aunque la dirección del instituto asegura hoy que el estado de conservación actual es estable gracias a tareas de mantenimiento básico, la intervención profunda ya no admite más postergaciones.
Presupuesto a ciegas y donaciones fantasma
El anuncio de la obra pública de rescate llega envuelto en una fuerte polémica por el financiamiento y los cálculos económicos del Estado. La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, admitió abiertamente que la supuesta donación internacional con la que se especulaba para costear los trabajos nunca existió y quedó apenas en una idea vieja.
Frente a este vacío de financiamiento externo, la funcionaria prometió que el Gobierno inyectará el monto que sea necesario, sin importar si la cifra final escala a los cincuenta o setenta millones de pesos. Sin embargo, el proyecto técnico se encuentra bajo una revisión y actualización de costos a contrarreloj, lo que abre interrogantes sobre el impacto real que tendrá el presupuesto final en las arcas públicas.
“El monto que sea necesario lo va a tener”, aseguró la funcionaria, intentando apagar las dudas sobre el financiamiento de una obra que lleva siete años en la lista de preocupaciones centrales de los restauradores.
Ingeniería de punta para frenar el colapso
La intervención en Teotihuacán no será un simple lavado de cara estético, sino un desafío de ingeniería y restauración avanzada. Los equipos técnicos del instituto avanzan en el diagnóstico de los acabados arquitectónicos y los bienes muebles para garantizar que los químicos y materiales aplicados no dañen los restos de pintura original del templo.
Al mismo tiempo, especialistas realizaron una serie de estudios de suelo complementarios con un objetivo crítico: definir un nuevo sistema de cimentación capaz de sostener la estructura y frenar los hundimientos y filtraciones que debilitan la base del monumento. La mira está puesta en consolidar el edificio el próximo año, dejando para una etapa posterior el rescate fino de las piezas y esculturas que decoran la fachada de la icónica serpiente.
