“La victoria es del pueblo”: Roberto Sánchez denunció en México el lawfare, el “factor Cerimedo” y la injerencia del embajador de EE.UU. en Perú
El excandidato presidencial peruano y líder de Juntos por el Perú intervino en la inauguración del XXX Seminario Internacional “Los Partidos y una Nueva Sociedad”, donde exigió la libertad de Pedro Castillo, denunció la impunidad de más de 60 asesinatos de líderes sociales y rechazó el “Escudo de las Américas”.

En el marco del XXX Seminario Internacional “Los Partidos y una Nueva Sociedad”, organizado por el Partido del Trabajo (PT) de México, el excandidato presidencial peruano Roberto Sánchez Palomino pronunció un discurso que recorrió la historia reciente de Perú, denunció la persecución judicial y la injerencia extranjera, y llamó a la unidad de los pueblos de América Latina.
“Con todo ello hemos resistido porque en el territorio patrio, en los grandes territorios del Perú, la victoria es del pueblo”, afirmó Sánchez, en el tramo final de su intervención, que arrancó con un agradecimiento al dirigente del PT, Alberto Anaya, por su “auxilio afectivo” y su acompañamiento permanente a la lucha peruana.
“Somos hijos sobrevivientes de la extirpación de idolatrías”
Sánchez abrió su discurso con una reivindicación histórica. “En el Perú somos hijos sobrevivientes de la extirpación de idolatrías, esa lucha titánica que no se resolvió con la independencia y que después de 200 años en una república fallida, híbrida, excluyente de los hijos de la Tierra, se ha impuesto no solamente el neoliberalismo más salvaje de América Latina, sino la irrupción de un movimiento también fascista, clasista, excluyente, que desde el fujimorismo impuso un régimen”.
El líder de Juntos por el Perú situó el año 2021 como un punto de inflexión, cuando “irrumpe ese nuevo actor social de los pueblos quechuas, los pueblos aimaras, los pueblos amazónicos, el movimiento social, los pueblos de las ciudades periurbanas arrinconadas porque este mercado ha convertido a los derechos en viles negocios”.
El factor geopolítico: Chancay y los recursos estratégicos
Sánchez introdujo un elemento de análisis geopolítico pocas veces mencionado en los foros de la izquierda regional. “En Perú hay un factor también adicional de la lucha geopolítica por la presencia del Jap Portuario de Chancay en el norte chico”, señaló, en referencia al megapuerto construido con inversión china que está reconfigurando el comercio marítimo del Pacífico Sur.
Frente a ese escenario, denunció a “la oligarquía, los que son dueños del oro, el cobre, el gas, el petróleo, aquellos que tienen concesiones corruptas, forestales en la Amazonía, que quieren privatizar el agua y han hecho de la salud y la educación otra mercancía soslayando el derecho de los pueblos”.
Pedro Castillo: “secuestrado” pese al pronunciamiento de la ONU
Uno de los tramos más duros de su intervención fue el dedicado al expresidente Pedro Castillo. “Pese al pronunciamiento del Comité de Expertos de Naciones Unidas, el Comité de Detenciones Arbitrarias, la oligarquía y el sistema de justicia lo mantiene secuestrado al presidente Pedro Castillo Terrones, del cual yo traigo su saludo, su mensaje de resistencia”, denunció Sánchez.
Y pidió que se corra traslado del agradecimiento a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y al expresidente Andrés Manuel López Obrador, “por la lucha permanente que están haciendo por la libertad del presidente Pedro Castillo, pero sobre todo por mantener la hermandad entre nuestros pueblos”.
El “factor Cerimedo” y la injerencia del embajador de EE.UU.
Sánchez reveló que su candidatura presidencial enfrentó lo que denominó “el factor Cerimedo”, en alusión al consultor político argentino Fernando Cerimedo, procesado en Bolivia por su presunta vinculación con el intento de feminicidio de su expareja y señalado de operar campañas de desinformación en la región.
“Allí me tocó liderar esa lucha en la candidatura presidencial y contra todo pronóstico, con el factor Cerimedo, con empresas internacionales, lidiando una y otra vez con injerencia de asuntos internos, con un señor embajador que visita las instituciones electorales”, denunció Sánchez, refiriéndose explícitamente al embajador de Estados Unidos en Perú.
Rechazo al “Escudo de las Américas”
En línea con las denuncias de otros oradores del seminario, Sánchez rechazó de manera explícita el “Escudo de las Américas”, el mecanismo de seguridad impulsado por Donald Trump. Dijo que el gobierno peruano actúa “arrinconado, arrodillado” frente a ese proyecto, “al cual rechazamos porque no respeta ni la injerencia sagrada en asuntos internos, ni la soberanía, ni mucho menos la solidaridad entre nuestros pueblos, el principio de no intervención”.
La impunidad de los asesinatos de líderes sociales
Uno de los momentos más crudos de su discurso fue el dedicado a la represión. “Levantamos compañeros y hermanos con dolor porque aún se mantienen impunes el asesinato de más de 50 líderes sociales luego del 7 de diciembre. Y no los mató una piedra, no balas del ejército, balas de la policía”, denunció.
Y agregó: “Para salvar de su delito, este régimen ha eliminado el fuero civil para esos culpables, llevándolos al fuero militar para garantizar su impunidad. Esa sangre derramada nunca será olvidada”.
“Solo el pueblo salva el pueblo”
Sánchez cerró su intervención con un llamado a la unidad y a la construcción de una nueva institucionalidad. “El gran desenlace tiene que ser el nuevo pacto social, la Asamblea Constituyente, la mayoría social, la hegemonía del movimiento político, que cifre nuevas bases para una República soberana, que gobierne para nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestras regiones, y tenga un Estado con soberanía”, expresó.
Y remató con una consigna que resume su pensamiento político: “En Perú decimos que solo el pueblo salva el pueblo, porque sentimos que desde abajo está la moral, la contundencia de nuestros pueblos originarios para poner nuevos estándares de democracia”.
El discurso de Sánchez se produjo en el marco de un seminario que reunió a 260 delegados de 39 países y 101 organizaciones políticas, y que fue inaugurado por el expresidente de Colombia, Gustavo Petro, con un mensaje del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.
