Zivals contra la expropiación: “No estamos defendiendo un local, estamos defendiendo 55 años de historia porteña”
La histórica disquería y librería de Corrientes y Callao advirtió que la construcción de la Línea F del subte pone en riesgo su continuidad. Asegura que existen alternativas técnicas para hacer la obra sin demoler el edificio y denuncia que el Gobierno porteño no las responde.
La esquina de Corrientes y Callao es mucho más que un punto en el mapa de Buenos Aires. Desde marzo de 1971, Zivals ocupa ese lugar con una propuesta que sigue siendo una rareza: música y libros bajo un mismo techo, con un catálogo profundo en rock, tango, folklore, jazz y música clásica. Allí se grabó, se presentó, se descubrió. Allí está el mural de Charly García y la declaratoria de Sitio Destacado de la Cultura. Pero todo eso está en riesgo. El proyecto de la futura Línea F del subte incluye la expropiación de su inmueble para construir la estación Corrientes.
La empresa decidió hacer pública su preocupación a través de una carta abierta firmada por Fernando Laviz, uno de los pilares de la familia Zivals. El texto no pide clemencia ni una indemnización. Plantea una discusión de fondo: “Si esto fuera un negocio, ya lo habríamos negociado. Un negocio se mide en metros cuadrados, en indemnización, en cash flow proyectado. Un negocio se relocaliza. Zivals no”.
Laviz apeló a una cita atribuida a Salvador Dalí sobre el Museo del Prado para explicar lo que está en juego: “El aire de Zivals no está en sus metros cuadrados. Está en 55 años de continuidad ininterrumpida en la misma esquina. Está en el padre que trajo a su hijo. En ese hijo, hoy, trayendo al suyo. Está en tres generaciones de porteños que aprendieron a escuchar acá”.
La “convivencia” que Zivals rechaza
El Ministerio de Movilidad e Infraestructura planteó la posibilidad de que la nueva estación y Zivals puedan coexistir, con el local funcionando en un espacio más pequeño, en un piso superior o integrado a la estación. Zivals rechazó esa salida de plano. “No hay convivencia posible entre construir una estación de subte en este predio y preservar lo que este lugar es”.
El argumento es concreto: cualquier cierre y posterior reapertura implicaría una interrupción estimada de al menos tres años. “El hábito de la esquina, en tres años, deja de ser hábito. Zivals desaparecería silenciosamente”, sostiene la empresa.
Las alternativas que el Gobierno no responde
Zivals aclara que no está en contra de la construcción del subte. Sostiene que existen otras opciones que permitirían desarrollar la nueva línea sin expropiar el inmueble. Menciona dos alternativas concretas.
La primera es el proyecto denominado Estación Tucumán 2×1, que permitiría resolver el trasbordo entre las líneas B y D mediante accesos en terrenos de dominio público, sin expropiar ningún inmueble. La segunda es la posibilidad de utilizar el Pasaje Discépolo para emplazar accesos vinculados con la futura estación.
Ambas alternativas fueron presentadas al Ministerio de Movilidad e Infraestructura, pero hasta el momento no recibieron respuesta. “La Ciudad tiene en su propio archivo un proyecto anterior — la Estación Tucumán 2×1 — que resuelve el trasbordo entre las Líneas B y D en una única estación, con accesos en dominio público, sin expropiar ningún inmueble”, señalaron desde Zivals.
Un proyecto de ley que avanza en la Legislatura
El proyecto de expropiación fue girado a la Legislatura porteña y contempla la expropiación de 12 propiedades en total y la afectación parcial de otras 26 para construir estaciones, accesos y vestíbulos. Entre los inmuebles alcanzados figura el edificio de Zivals. La Línea F, que unirá Barracas con Palermo a lo largo de 9,8 kilómetros, tendrá 12 estaciones: Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Recoleta, Pueyrredón, Coronel Díaz, Ecoparque y Pacífico.
El Gobierno porteño confirmó en la Legislatura que las obras de la Línea F comenzarían en 2027. Dos consorcios de empresas ya compiten por la licitación.
“No somos un local, somos una comunidad”
La carta abierta de Zivals no es un reclamo comercial. Es una defensa de la continuidad cultural. “No estamos defendiendo un local, estamos defendiendo 55 años de historia porteña”, sintetizó la empresa. Y agregó: “No estamos frente a una obra pública que necesita a Zivals para poder hacerse. Estamos frente a una obra pública que eligió hacerse sobre Zivals, teniendo alternativas más económicas, más funcionales y sin costos culturales”.
La discusión, según Zivals, no debería centrarse únicamente en cómo “convivir” con una estación dentro del mismo predio, sino en analizar previamente las alternativas que existen y garantizan la obra pública y, al mismo tiempo, preservan un espacio cultural con más de medio siglo de historia.
