12 de octubre: cinco siglos de resistencia y un contrafestejo que la Ciudad quiso prohibir
Por Orlando Argüero – Frente Popular Dario Santillan
Organizaciones de Pueblos Originarios realizaron su tradicional Contrafestejo en la Ciudad de Buenos Aires bajo la consigna “12 de Octubre. Fue Invasión y Genocidio”. La movilización, no autorizada por el gobierno de Jorge Macri, fue escoltada por la Infantería y terminó imponiéndose en las calles. “La Patria no se vende”, cantaban.
Las Whipalas flamearon en la Plaza de los Dos Congresos al compás de quenas, sikus y bombos. Durante dos días, el 11 y 12 de octubre, las organizaciones que nuclean a los diferentes Pueblos Originarios realizaron su tradicional Contrafestejo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con muestras culturales de Mapuches, Quechuas, Guaraníes y otras naciones indígenas, la plaza se vistió de pluriculturalidad, misticismo, memoria y resistencia.
A 534 años del arribo de Cristóbal Colón a estas tierras, la consigna central fue una sola: “12 de Octubre. Fue Invasión y Genocidio”. A través de los micrófonos, los organizadores denunciaron que sus poblaciones han sido protagonistas del mayor genocidio de la historia de la humanidad. Se refirieron a la mayor catástrofe demográfica documentada: el exterminio de casi el 90 por ciento de la población originaria continental en tres siglos. Un exterminio que, advirtieron, aún continúa.
El nombre que el gobierno volvió a ignorar
En este contexto, el gobierno nacional volvió a declarar la fecha como “Día de la Raza”, desconociendo no solo el criterio científico de que la humanidad es una sola especie sin subespecies ni razas, sino también la Ley 27.399, que establece para el 12 de octubre el nombre “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”. Esa denominación protege con fuerza de ley el Decreto 1584/2010, que había cambiado el viejo nombre del Día de la Raza por comprender las razones científicas del caso y asumir el respeto a todas las expresiones culturales e identitarias que dan forma a este territorio.
La marcha que la Ciudad no quiso autorizar
La acción de los pueblos originarios incluyó una masiva marcha. Salió de la Plaza del Congreso por avenida Callao, tomó la avenida Corrientes y regresó por avenida de Mayo hasta la plaza. En su recorrido, las muestras de respeto y cariño de transeúntes y automovilistas se hicieron notar: aplausos, bocinazos de apoyo e integración en bailes tradicionales de vecinos y vecinas que al pasar se sumaban.
Ese clima se vio empañado por la intervención del cuerpo de Infantería de la Policía de la Ciudad. La organización había advertido que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encabezado por Jorge Macri, no autorizó la movilización. Como si no existiera la Libertad de Expresión en nuestro país, promulgada en la Constitución Nacional.
Luego de una Asamblea en la Plaza, se decidió marchar a pesar de las amenazas del Gobierno de la Ciudad y de su Policía. Casi llegando a la avenida 9 de Julio, la Infantería comenzó su escolta a la nutrida columna. El tramo de avenida Corrientes hasta avenida de Mayo fue por la vereda, entre empujones y desconciertos. Ya en avenida de Mayo, último trecho para regresar a la Plaza, la columna retomó la avenida entre empujones y algún golpe físico con los policías. Sin embargo, logró imponerse a fuerza de resistencia y marchó ese segmento por el asfalto de la avenida, dejando a las fuerzas de seguridad en un ridículo insalvable.
Los que no tienen medios
Son 534 años de resistencia lo que también los vuelve los históricos dueños de la tierra. Fueron ellos y ellas quienes reivindicaron a Rafael Nahuel, el joven mapuche asesinado por la Prefectura de Patricia Bullrich, entre otros. Fueron ellos y ellas quienes se expresaron ayer, pero que ningún medio de comunicación hegemónico registró ni transmitió. Fueron ellos y ellas quienes cantaban “La Patria no se vende”. Fueron ellos y ellas quienes convocaban a marchar para defender la ley que protege la tierra de nuestro país para que no se extranjerice.
Cinco siglos después
Fueron ayer los pueblos originarios los únicos habitantes de estas tierras. Son hoy los Pueblos Originarios, que han superado el exterminio con resistencia, lucha y organización. Serán mañana también, con su sabiduría ancestral, quienes nos compartan sus conocimientos para conectarnos más entre la humanidad, la tierra y el cosmos.
Mientras el gobierno nacional insiste en llamar “Día de la Raza” a una fecha que la ley manda llamar de otra manera, y mientras la Ciudad de Buenos Aires intenta prohibir una marcha pacífica, los pueblos originarios vuelven a dar una lección. No piden permiso para existir. No piden permiso para marchar. No piden permiso para recordar. Cinco siglos después, siguen resistiendo. Y esta vez, como siempre, la calle fue suya.
