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“Pueden habernos arrebatado las victorias electorales, pero nuestros pueblos son los que tienen la victoria siempre.” Roberto Sánchez

Roberto Sánchez, dirigente peruano y representante de Juntos por el Perú, expuso la situación política de su país y llamó a fortalecer la solidaridad continental frente al avance del imperio. El encuentro reunió a partidos de izquierda, movimientos sociales y organizaciones populares de la región.

“Pueden habernos arrebatado las victorias electorales, pero nuestros pueblos son los que tienen la victoria siempre.”

Con un enérgico llamado a la unidad de los pueblos y a la defensa de la democracia frente al avance del imperialismo, cerró el 30° Seminario Internacional que reunió en Ciudad de México a dirigentes de partidos de izquierda, movimientos sociales y organizaciones populares de América Latina y el Caribe. El discurso de clausura estuvo a cargo del compañero Roberto Sánchez, dirigente de Juntos por el Perú, quien expuso la situación política de su país y trazó los desafíos comunes de la región.

Sánchez dedicó buena parte de su intervención a denunciar la situación del presidente Pedro Castillo, a quien definió como “el presidente secuestrado, el maestro ilegalmente detenido, ilegalmente vacado”. Recordó que su detención fue arbitraria y que solo gracias a la solidaridad del pueblo y el gobierno de México, su esposa e hijos pudieron encontrar refugio. “Su detención es lo indigno para un hijo del pueblo que está afrontando una injusta detención”, afirmó.

El dirigente peruano sostuvo que la victoria electoral de Juntos por el Perú fue arrebatada por un sistema electoral tomado y un sistema de justicia copado, con intervención del gobierno estadounidense. “Solo un sistema electoral tomado, un sistema de justicia copado, una intervención del gobierno americano, pudo hacer posible revertir esa victoria del pueblo”, denunció. Y agregó: “Dicen que nos han derrotado con veintisiete centésimas del ejecutivo electoral, 40 mil votos”.

A pesar de ese revés, Sánchez destacó los avances en el frente parlamentario. Informó que de 130 parlamentarios, Juntos por el Perú logró una representación de 32, y que en alianza con movimientos y partidos de la socialdemocracia y el centro democrático conformaron una coalición de 74 diputados que les permitió arrebatarle al fujimorismo la mesa directiva de la Cámara de Diputados. En la Cámara de Senadores, señaló, se alcanzó una paridad de 30 a 30. “Contamos con un parlamentario andino, 47 escaños parlamentarios en este momento”, precisó.

El empobrecimiento de los pueblos

Sánchez fue contundente al describir las consecuencias de 40 años del régimen neoliberal instaurado con la Constitución fujimorista de 1993. “Estos 40 años de este régimen solo ha empobrecido a la gente”, afirmó. Y denunció la paradoja de que las cuencas donde se extraen los recursos naturales sean las más pobres: “No es una contradicción, es una realidad, que en las cuencas donde está el recurso natural, el oro, sean los pueblos más pobres. Los pueblos que no tienen educación de calidad, infraestructura de servicios, carreteras, salud. La anemia ha crecido en nuestros niños, la desnutrición crónica, la pobreza ha avanzado”.

Frente a ese panorama, reivindicó el surgimiento del movimiento social quechua, aimara y amazónico, “una expresión de los sin voz, con los pueblos con identidad histórica, que no solamente levantan la lucha moderna de la democracia, sino la lucha de 200 años”. Y advirtió: “Este es un momento epistemológico donde las fuerzas comunitarias ancestrales nos dieron una cachetada a toda la clase política, empezando por la izquierda”.

La represión y los presos políticos

El dirigente peruano denunció la represión del régimen y exigió la libertad de los presos políticos. “Esta lucha democratizadora tiene a más de 50 asesinados por el régimen”, afirmó. “No ha sido por piedras, no ha sido por un objeto como una vara o un palo. Han sido balas de las fuerzas armadas del Perú, de la policía nacional del Perú”.

Mencionó específicamente a Guillermo Bermejo, “tres veces libre e inocente, pero la Corte Suprema tres veces anuló su juicio y hoy, con una falsedad de evidencias, lo tienen preso por terrorismo”. También a Walter Aduviri, dirigente aimara que “hoy afronta persecución política, está en la clandestinidad”, y a Gregorio Santos, exgobernador preso con persecución política.

El contexto geopolítico

Sánchez enmarcó la situación peruana en el contexto regional. Denunció que “el Escudo de las Américas” tiene el objetivo de apropiarse de los recursos naturales de los pueblos. Y desde ese lugar, exigió “la libertad, la liberación de nuestro hermano Maduro y la compañera Cilia”.

“Hoy en el Perú nuevamente reinventa su llamado Grupo de Lima”, recordó. “Ese Escudo de las Américas, que hoy tiene el objetivo no solamente de apropiarse de nuestros recursos naturales, así como ha sido en otros hermanos países, del cual nosotros también sentimos ese dolor por ese atropello”.

Un llamado a la unidad desde la base

El cierre del discurso de Sánchez fue un llamado a la unidad de los pueblos. “Podemos tener una diversidad de conceptos sobre los hechos que hoy también nos confrontan, pero no nos puede hacer enemigos. No nos puede hacer que esa controversia, a veces del ego y del individuo, quite la capacidad política de nuestro pueblo para liderar una nueva moral civilizatoria y derrotar al imperio desde nuestros pueblos ancestrales y comunitarios de América Latina, el Caribe y del mundo”.

Y agregó: “No abogo a que tenga el consenso, sino hacer crítica, teoría, pero desde el movimiento de los pueblos en las regiones. Necesitamos esa férrea unidad desde la base social, desde la organización. Los compañeros están esperando esa unidad desde la base”.

“Que no solamente sean nuestros partidos los que levanten esa voz de soberanía en América Latina, sino los pueblos movilizados que defienden la vida, que defienden el agua, la tierra, la libertad, la democracia. Invoco esa lucha, invoco esa unidad”, concluyó.

Y cerró con un mensaje de esperanza: “Si uno mira bien, pueden habernos arrebatado las victorias electorales, pero nuestros pueblos son los que tienen la victoria siempre. Pero hace falta llegar a ellos con nuevo ritmo, con nueva voz, con nueva contundencia. Y acá estamos, de pie, firmes, consecuentes”.

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