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Mientras los jubilados comen arroz, Adorni juega al escondite con medio millón de dólares: su DDJJ en el limbo, y excusas de casta

Por un periodista que no le debe nada a este gobierno

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sigue sin presentar su Declaración Jurada Patrimonial. Dijo que “la estaba haciendo” hace tres meses. Lo repitió hace dos. Lo volvió a decir la semana pasada. La DDJJ no aparece. Pero sus excusas, sí. Y mientras él estira los plazos, los jubilados se estiran la comida, los discapacitados esperan una respuesta que nunca llega y su familia sigue ocupando cargos en el Estado como si fuera una empresa familiar.

Esto no es un “error administrativo”. Es un patrón.

La DDJJ que nunca llega: malabarismo financiero o cajoneo alevoso

Adorni está obligado por la Ley de Ética Pública a presentar su declaración jurada patrimonial integral. Es funcionario de alto rango. Maneja la coordinación del gabinete nacional. Y sin embargo, lleva meses diciendo “la estoy haciendo” sin que nadie haya visto un papel.

¿Por qué tarda tanto? Las opciones son pocas y todas malas. Puede ser porque los números no le cierran con sus ingresos declarados. Puede que tenga bienes a nombre de terceros, familiares, testaferros o sociedades. También es posible que esté consultando con abogados cómo maquillar el origen de los más de 500 mil dólares que ya admitió haber tenido en negro.

Cuando un político tarda más de lo razonable en mostrar su patrimonio, no está “siendo minucioso”. Está tratando de que el overol le cubra la mancha. Y si encima ya tuvo que rectificar declaraciones anteriores porque la Justicia lo investigó por enriquecimiento ilícito, la demora actual ya no es una sospecha: es un indicio grosero.


La familia en el Estado: la casta que él decía combatir

Adorni construyó su carrera pública llorando pobreza en redes sociales. Comía en el piso, decía. Peleaba por un paquete de salchichas, contaba. El “argentino de a pie” que enfrentaba a la casta.

Mientras tanto, su mujer y otros familiares fueron ubicados en cargos estatales. No hubo concurso. No hubo idoneidad demostrada. Hubo apellido. Hubo cuota de poder. Hubo la misma práctica que él fingía denunciar en otros.

¿Eso no es casta? ¿O la casta son solo los demás? Meter a toda la familia en el Estado mientras llorás pobreza en la tele no es hipocresía: es cinismo de manual. Y es, además, una estafa moral a cada argentino que realmente la pasa mal.


El contraste obsceno: jubilados, discapacitados y los dólares escondidos

Mientras Adorni hace malabares con su declaración jurada, esto pasa en la Argentina real. Un jubilado con la mínima no cubre ni la mitad de la canasta básica. Un discapacitado espera meses, a veces años, por una silla de ruedas, una prótesis o una medicación que el Estado no entrega. Una madre que cuida a su hijo con parálisis cerebral tiene que elegir entre pagar el boleto o comprar los pañales.

Y Adorni, el funcionario que debiera estar ocupándose de que el Estado funcione, está ocupado en que sus papeles no lo incriminen. No es que Adorni le saque un plato de comida a un jubilado. Es peor: le roba la legitimidad al reclamo. Porque si el tipo que dice representar la austeridad resulta tener media montaña de dólares escondidos y una familia instalada en el poder, entonces cada vez que un jubilado reclama, el gobierno puede señalar a Adorni y decir “mirá, este es de los nuestros, si él vive con lo justo…”.

Es una farsa con patas. Y ya no la compra nadie.


Lo que exigimos, porque no podemos ser tibios

No más “fuentes indican”. No más “habría presentado”. No más “se espera que”. Exigimos que Adorni presente su Declaración Jurada Patrimonial en 48 horas, sin más vueltas. Exigimos que explique cargo por cargo a cada familiar suyo que ocupa un puesto en el Estado. Exigimos que se someta a una auditoría ciudadana independiente, no controlada por el oficialismo. Y exigimos que el Congreso, si tiene dos dedos de frente, lo cite a dar explicaciones con carácter de urgencia.

Mientras tanto, los jubilados siguen esperando. Los discapacitados también. Y la DDJJ de Adorni, también.

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