Sociedad

La salud pública en terapia: el Hospital Cuenca Alta de Cañuelas y el nuevo rostro del vaciamiento

La decisión de tercerizar el área de Recupero de Costos enciende las alarmas de ATE. No es solo una licitación: es un síntoma del desguace silencioso del sistema de salud pública. Análisis de una medida que trasciende a Cañuelas y se inscribe en un modelo de privatización por goteo.

El hecho: de qué se trata la medida

El Hospital Cuenca Alta Néstor Kirchner (HCANK) es un hospital público de alta complejidad que atiende a una población de más de 500.000 personas en la región. Su área de Recupero de Costos se encarga de facturar y cobrar las prestaciones brindadas a pacientes con cobertura de obras sociales, prepagas y ART. Es decir, recupera para el Estado el dinero que esas entidades deberían pagar por la atención de sus afiliados.

Ahora, el Consejo de Administración del hospital decidió tercerizar esa área mediante una licitación pública para contratar un “servicio especializado de auditoría y fortalecimiento de la gestión de recuperación de costos”. En plata: una empresa privada pasará a gestionar el cobro a prepagas y obras sociales, llevándose una parte de lo recaudado.

El argumento oficial y la trampa

El argumento es conocido: el hospital tiene una deuda acumulada de las financiadoras y necesita “optimizar” el recupero. Nadie niega el problema. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿por qué la respuesta a un problema de gestión pública es siempre transferir funciones al sector privado?

Como señaló Cristian Aristegui, secretario general de ATE Cañuelas: “Fortalecer un hospital público requiere inversiones en sistemas de gestión, capacitación del personal y herramientas tecnológicas, sin resignar funciones esenciales de la administración pública”. Pero fortalecer requiere plata y decisión política. Tercerizar, en cambio, es rápido, opaco y funcional al ajuste.

3. Por qué la tercerización es una privatización encubierta

Acá hay que ser precisos. La tercerización de un área administrativa no es lo mismo que entregar la cirugía a una empresa. Pero es el primer paso de un camino conocido:

  • Se terceriza el recupero de costos. La empresa privada accede a datos sensibles de pacientes y prestaciones.
  • Con el tiempo, esa empresa “sugiere” recortar servicios no rentables o derivar pacientes a centros propios.
  • El hospital pierde capacidad de gestión, la empresa gana poder de decisión.
  • Al final, el privado se queda con la parte más jugosa del negocio: la facturación, la auditoría, el control.

Es el modelo de privatización por goteo que ya vimos en otras áreas del Estado. No se vende el hospital: se lo va vaciando de a poco.

Un dato clave: ¿qué pasa con el recupero de costos?

El Recupero de Costos es un área estratégica. No es un call center. Es la que define cuánto cobrar, a quién, y cómo. Si esa función queda en manos privadas, la empresa podrá decidir qué se factura y qué no, qué se persigue y qué se deja pasar. Y lo hará con criterio de rentabilidad, no de salud pública.

Además, el hospital pierde la capacidad de auditar a la propia empresa que lo audita. Es una paradoja peligrosa: el Estado contrata a un privado para que controle al privado, y después no puede controlar a ese controlador.

¿Qué dice ATE y por qué su alerta no es corporativa?

ATE podía haber planteado esto como un conflicto gremial: “van a despedir trabajadores”. Pero eligió un camino más inteligente: instalar el debate sobre el modelo de gestión. Porque acá no se están perdiendo puestos de trabajo (todavía). Se está perdiendo algo más profundo: la capacidad del Estado de decidir sobre su propio hospital.

La campaña de visibilización en las inmediaciones del Cuenca Alta no es un piquete: es un intento de involucrar a la comunidad. Porque, como dice el propio Aristegui: “Si hoy se terceriza el Recupero de Costos, mañana podrían avanzar sobre otras áreas”. Y la experiencia indica que tiene razón.

El contexto: un gobierno que desguaza lo público

Esta medida no es un hecho aislado. Se inscribe en una política sistemática de retirada del Estado de áreas estratégicas. Mientras se debate el RIGI para entregar recursos naturales, se ajustan los presupuestos de salud y educación, se desfinancian los programas de prevención y se tercerizan servicios esenciales.

El Hospital Cuenca Alta es un ejemplo puntual de un plan más amplio. Y Cañuelas se convierte en un termómetro de lo que puede pasar en otros hospitales públicos del país.

Cierre: una pregunta para la comunidad

La salud pública no se defiende solo con marchas. Se defiende con información, con debate y con decisión política. La pregunta que ATE le está haciendo a la comunidad de Cañuelas es simple pero profunda: ¿qué hospital queremos? ¿Uno gestionado por el Estado, con todos sus problemas pero con control público? ¿O uno que, de a poco, se va convirtiendo en un negocio privado donde la salud es un gasto a recuperar y no un derecho a garantizar?

La respuesta no es gremial. Es política. Y nos involucra a todos.


Bonus: Recuadro con datos duros

  • Hospital: Cuenca Alta Néstor Kirchner (HCANK)
  • Población de cobertura: +500.000 habitantes
  • Área tercerizada: Recupero de Costos (cobro a obras sociales, prepagas y ART)
  • Medida: Licitación pública para contratar servicio especializado de auditoría y gestión
  • Posición de ATE: rechazo por considerarlo inicio de privatización de áreas estratégicas
  • Campaña: visibilización en el hospital con material informativo

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