Internacional

¿OTRO FRACASO DIPLOMÁTICO? El Gobierno de Milei deja “abandonados” a dos argentinos presos en Libia tras el fiasco de Venezuela

Familiares de los activistas detenidos en África denuncian una “ausencia total” del Estado. Mientras la salud de los rehenes pende de un hilo, la Cancillería de Pablo Quirno responde con frialdad y lentitud.

La gestión internacional del gobierno de Javier Milei vuelve a quedar en el ojo de la tormenta. Tras la falta de eficacia real en casos de alta tensión como el del gendarme Nahuel Gallo en Venezuela, la diplomacia argentina enfrenta una crisis extrema en el norte de África. Dos ciudadanos argentinos se encuentran atrapados y sin asistencia en una de las zonas más peligrosas de Libia, desnudando la inoperancia estatal.

Las alarmas se encendieron de manera dramática luego de la conferencia de prensa brindada por los familiares de Paula Giménez y Lucas Aguilera, integrantes de un convoy humanitario con destino a Gaza. La denuncia de las familias no dejó lugar a dobles interpretaciones al asegurar que el Estado argentino está ausente en todos los niveles.

El relato de Nora Giménez, madre de la periodista detenida, expuso la crueldad del escenario actual. Su hija debió iniciar una huelga de hambre seca para forzar a sus captores a permitirle una llamada telefónica, una medida extrema que ya le provocó desmayos y convulsiones en su lugar de cautiverio. Los allegados exigen pruebas de vida y visitas médicas urgentes ante la inacción de las autoridades locales.

“Cuando hablé con ella fue terrible, ni siquiera su voz era la de siempre”, declaró su madre, evidenciando el desamparo total de los compatriotas en el exterior.

Desde el medio de comunicación Nodal, las críticas apuntaron directamente al corazón de la estrategia geopolítica de La Libertad Avanza. Exigieron al canciller Pablo Quirno que se haga responsable y actúe con el mismo ímpetu que el oficialismo intentó mostrar en Venezuela. Sin embargo, la respuesta de la Cancillería ante la detención ocurrida cerca de Sirte ha sido calificada de fría y distante. En sus comunicados oficiales, el Gobierno se limitó a tildar el viaje como una “caravana de supuesto carácter humanitario” y delegó las gestiones a la Embajada en Túnez, argumentando coordinaciones burocráticas con terceros países mientras la vida de los argentinos corre peligro.

El convoy, compuesto por más de 200 activistas de diversas nacionalidades, se vio forzado a retroceder cuando las facciones que controlan el este de Libia y el gobierno de Egipto bloquearon su paso. Mientras otros países ya mueven sus hilos diplomáticos para rescatar a sus ciudadanos, el gobierno de Milei posterga la asistencia humanitaria de sus propios civiles, priorizando la distancia ideológica por sobre la vida de los compatriotas.

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