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El compromiso de Agustina Propato: “No vamos a dejar que se lleven puestos de trabajo por delante”

En la reunión, la diputada nacional no se guardó nada. Agustina Propato expresó su “profunda preocupación por el impacto social y económico” del cierre y cuestionó sin vueltas las políticas del Gobierno Nacional. En sus palabras:

“Las políticas de apertura salvaje y desregulación que impulsa Javier Milei están generando un escenario de degradación productiva que golpea de lleno a nuestra industria local. No podemos permitir que multinacionales se vayan del país como si nada, mientras los trabajadores argentinos pagan el pato. Mi compromiso es acompañarlos en cada gestión que sea necesaria para evitar estos despidos y exigir respuestas, tanto a la empresa como a las autoridades nacionales.”

La legisladora remarcó la necesidad de defender cada puesto de trabajo del cordón industrial Zárate-Campana, una de las regiones fabriles más importantes del país. Y adelantó que impulsará acciones parlamentarias para citar a los directivos de Cabot y al secretario de Industria, a fin de que expliquen cómo piensan remediar esta situación.

El contexto que nadie quiere ver: la industria argentina en terapia intensiva

El cierre de Cabot no es un hecho aislado. Es un síntoma más de una política económica que desmantela el aparato productivo nacional mientras celebra el superávit fiscal. Los números son escalofriantes:

  • Desde diciembre de 2023 hasta febrero de 2026, se perdieron 192.328 empleos asalariados formales en el sector privado (Fuente: Secretaría de Trabajo).
  • 24.437 empresas cerraron en el mismo período, dejando a 327.813 trabajadores en la calle.
  • Solo en el sector del caucho y neumáticos, con el cierre de FATE y ahora Cabot, desaparecieron más de 1.100 puestos de trabajo en menos de seis meses.

En este contexto, los gremios advierten que la industria petroquímica y automotriz argentina está en “estado de emergencia”. La pérdida del único productor local de negro de humo obligará a importar el insumo, encareciendo los costos de producción y generando una nueva dependencia externa.

La pelea recién empieza: vigilia, unidad y ninguna concesión

Los trabajadores de Cabot no se quedaron de brazos cruzados. Ya realizaron marchas y vigilias en la puerta de la planta, y el sindicato anunció que no aceptará el cierre sin una indemnización digna ni propuestas de reconversión laboral.

Mario Di Paolo fue claro: “No nos vamos a ir sin pelear. Esta fábrica tiene 60 años de historia y nosotros tenemos familias que alimentar. Exigimos que la empresa revea su decisión y que el gobierno nacional se haga presente, porque hasta ahora brilló por su ausencia”.

Por su parte, Carlos Gutiérrez (CGT Regional) advirtió que el conflicto puede escalar si no hay respuestas: “Estamos ante un plan sistemático de vaciamiento industrial. La CGT va a acompañar a los compañeros de Cabot con todas las herramientas que tenemos. No permitiremos que la especulación financiera destruya el trabajo argentino”.

Una diputada que no mira para otro lado

Mientras el Gobierno nacional insiste en que “el mercado se regula solo” y que “los que no se adaptan, mueren”, Agustina Propato eligió ponerse del lado de los que laburan. Con su reunión con los trabajadores de Cabot, la diputada manda un mensaje claro: hay una manera distinta de hacer política, que no negocia con el ajuste y que defiende la industria nacional como herramienta de inclusión y soberanía.

Queda por ver si las autoridades nacionales responderán al reclamo o si, como hasta ahora, optarán por el silencio cómplice ante cada fábrica que cierra. Los 150 trabajadores de Cabot, mientras tanto, siguen en vigilia. No piden limosna. Piden trabajo.

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