Economia

El tuit de Mayra Mendoza que el poder quiere ignorar: el FMI gobierna y los trabajadores lo pagan

Por Nahuel Hidalgo

El último tweet de Mayra Mendoza contiene una verdad incómoda, de esas que el oficialismo y los grandes medios prefieren licuar con eufemismos y estadísticas tibias. La intendenta en uso de licencia fue directo al hueso: “Las familias argentinas se endeudan para comer y el Fondo Monetario Internacional, el verdadero poder en Argentina, le pide a Milei aumentarles los impuestos a los trabajadores”.

La frase no es una exageración retórica. Es la constatación de un mecanismo perverso que viene funcionando a pleno bajo el gobierno de Javier Milei: el FMI no es un mero prestamista, sino un copiloto con asiento en el sillón presidencial, que dicta las reglas fiscales a cambio de desembolsos que apenas alcanzan para pagar vencimientos. Y la contracara de ese ajuste la pagan los de siempre.

Endeudarse para comer: el dato que duele

Mendoza no inventó nada. Según el Banco Central, la morosidad familiar trepó al 11,2% en el primer trimestre de 2026, más del triple que a fines de 2023. Las tarjetas de crédito dejaron de ser un instrumento de consumo diferido para convertirse en una soga al cuello: el 43% de las compras en supermercados ya se financian con plástico, porque el efectivo no alcanza ni para el pan.

¿Qué significa esto en la vida real? Millones de argentinos usan la tarjeta para llenar la heladera y después pagan el mínimo, entrando en una espiral de intereses que los ahoga mes a mes. Eso no es “clase media viviendo por encima de sus posibilidades”, como suelen repetir los gurúes liberales: es supervivencia a crédito. Y la única respuesta del Gobierno es ajustar aún más.

El FMI quiere que paguen los que laburan

El dato más explosivo del tuit de Mendoza es también el más verificable. En el último informe técnico del FMI, filtrado y publicado por varios medios especializados, el organismo exige que Argentina eleve la base de contribuyentes del impuesto a las Ganancias del actual 1% al 20% de los trabajadores. Es decir: unos 2,5 millones de asalariados que hoy no pagan el tributo pasarían a hacerlo.

Mientras tanto, el RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones) reduce impuestos a las corporaciones: el impuesto a las Ganancias baja del 35% al 25% (y al 15% en el “Súper RIGI”), y se eliminan retenciones a la exportación para grandes proyectos. La cuenta es sencilla: los trabajadores pagan más, los empresarios pagan menos.

Mendoza lo resumió con una frase lapidaria: “con el RIGI y la baja de retenciones bajan impuestos de los únicos sectores que están ganando, en una transferencia de ingresos sin precedentes”. No hay adjetivo más preciso: es una transferencia de ingresos de abajo hacia arriba, de los hogares que no llegan a fin de mes a las multinacionales que facturan millones.

Mayra Mendoza: puso en números lo que millones viven

El tuit de Mayra Mendoza no es una opinión: es una radiografía. Y duele porque es precisa. La propia Mendoza lo anticipó: “Cuando decimos que el Fondo condiciona a los gobiernos impidiendo la justicia social, tenemos fundamentos para hacerlo”. Y vaya que los tiene.

Repasemos rápido la historia reciente:

Acuerdo Macri-FMI (2018) : el préstamo más grande de la historia del organismo, que no se usó para invertir en el país, sino para financiar la fuga de capitales y la campaña de la reelección. El resultado: 56% de pobreza al año siguiente.

Acuerdo Fernández-FMI (2022) : se firmó un nuevo programa que profundizó el ajuste fiscal, con meta de déficit cero, más tarifazos y licuación de jubilaciones. El Fondo volvió a condicionar cada paso.

Acuerdo Milei-FMI (2025/2026) : el que se está negociando ahora. Ya trascendió que las exigencias incluyen subir Ganancias al 20% de los asalariados, reducir aún más el gasto social y mantener el crawling peg del dólar, aunque eso aplaste el salario real.

¿Alguien puede negar que hay un hilo conductor? El FMI no es un prestamista neutral: es el socio mayoritario en la mesa chica del poder económico argentino. Cada vez que un gobierno necesita dólares, el Fondo pone condiciones. Y esas condiciones siempre las pagan los mismos: los que cobran sueldos, no los que facturan en dólares.

Construir una alternativa sin el Fondo

El cierre del tuit no es un lamento, es una hoja de ruta: “Necesitamos construir una alternativa que se atreva a gobernar sin el condicionamiento del FMI, para que, como hicieron Néstor Kirchner y Cristina Fernández, vuelva a ser posible plantearse una política a favor de los y las trabajadoras”.

Se puede debatir si aquellos gobiernos lograron una independencia plena del Fondo o si simplemente lo corrieron con bonos y superávit gemelos. Pero lo que no admite discusión es que la receta actual —más impuestos a los trabajadores, menos impuestos a las grandes empresas, y el FMI de fondo escribiendo el libreto— tiene un solo destino: más pobreza, más endeudamiento familiar y más bronca acumulada.

Mayra Mendoza no inventó la crisis. Solo la puso en palabras. El resto de la dirigencia, la oficialista y la opositora, debería explicar por qué calla o por qué negocia con el mismo Fondo que ahora le exige a Milei que le saque el pan de la boca a los laburantes.

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