Economia

“No nos cierran por conflictivos, nos cierran porque nos deben la plata”: el grito de los mil trabajadores de Granja Tres Arroyos

Por Nahuel Hidalgo

Mientras la empresa avícola Granja Tres Arroyos difunde un comunicado en el que echa la culpa del cierre de su planta “La China” a “conflictos gremiales” y “actitudes violentas”, los mil trabajadores que quedaron en la calle tienen otra historia para contar. Y no la cuentan con un papel membretado, sino con la bronca de meses de salarios impagos, suspensiones y una deuda millonaria que la firma prefiere ocultar detrás de un relato de victimización empresarial.

“Nos quieren hacer quedar como los malos, como los que no queremos trabajar. Pero ¿cómo vas a trabajar si te deben el 70% del sueldo de abril y todo mayo? ¿Cómo vas a tener ‘previsibilidad operativa’ si de un día para el otro te suspenden sin aviso?”, se pregunta Maximiliano, delegado de los trabajadores, con la voz cortada por la bronca y el frío de la mañana frente a la planta cerrada.

La deuda que no cuentan los comunicados

La empresa habla de “dificultades económicas” en términos genéricos. Los trabajadores, con documentos en mano, dan números concretos:

ConceptoLo que adeuda la empresa según denuncias sindicales
Salarios de abrilHasta un 70% impago
Salarios de mayo (1ª quincena)Totalmente adeudados
AguinaldoNo pagado
Cheques rechazadosMás de $29.333 millones en cheques sin fondos (más de 2.500 cheques)

“No es que la plata no existe. Acá se faenan 180.000 pollos por día. La pregunta es: ¿dónde está esa plata?”, disparó Maximiliano, mientras sus compañeros asentían con la cabeza.

El ajuste silencioso que nadie quiso ver

El cierre definitivo no fue un rayo en un día despejado. Los trabajadores vienen avisando hace meses:

  • En 2025: la empresa despidió a 400 trabajadores en el marco de un “Acuerdo Preventivo de Crisis”.
  • A principios de 2026: suspendió a 200 operarios por 180 días con una reducción salarial del 50%.
  • Mayo de 2026: el cierre total de la planta “La China” deja en la calle a casi 1000 familias de Concepción del Uruguay y sus alrededores.

“Hoy es un cierre, pero antes fueron suspensiones y despidos. Siempre nos dijeron ‘aguanten, esto va a pasar’. Pero ellos iban desarmando la fábrica de a poquito, mientras nosotros esperábamos”, contó Marta, operaria de la línea de faena que lleva 12 años en la empresa.

“Somos trabajadores, no delincuentes”

El comunicado empresarial menciona “episodios de bloqueo y actitudes violentas por parte de algunos representantes sindicales”. Los trabajadores lo niegan rotundamente y dan su versión:

“Lo único que hicimos fue impedir que ingresaran vehículos a sacar mercadería cuando ya nos debían dos meses de sueldo. ¿Eso es violento? Violento es que te digan ‘no hay plata’ y al mismo tiempo sigan facturando como si nada. Violento es que los pibes se queden sin comer en tu casa porque no cobrás”, defendió uno de los delegados.

Desde el sindicato UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores) también salieron al cruce: “La empresa miente deliberadamente. No hubo violencia. Hubo trabajadores desesperados reclamando lo que les pertenece”.

Un país que mira y no quiere ver

El cierre de Granja Tres Arroyos no es un hecho aislado. Es un síntoma de una Argentina donde el ajuste pegó duro en el bolsillo de los que laburan. Para ponerlo en perspectiva:

  • 500.000 puestos de trabajo formales se perdieron desde diciembre de 2023.
  • 24.437 empresas cerraron en el mismo período, dejando a 327.813 trabajadores en la calle.
  • La desocupación roza el 7,5%: más de 1,6 millones de argentinos buscan trabajo y no encuentran.

“Nosotros no somos un número. Somos los que levantamos el país a las 4 de la mañana. Pero parece que al gobierno y a los empresarios les importamos un carajo”, sentenció Maximiliano, mientras los trabajadores comenzaban a organizar una marcha hacia el Congreso para visibilizar su situación.

El llamado final: que se escuche en toda Argentina

Los trabajadores de Granja Tres Arroyos lanzaron un estado de alerta y convocaron a una movilización masiva para los próximos días. Pero su reclamo va más allá de la reapertura de la planta: piden que se investigue el destino de los fondos de la empresa, que se garantice el pago de los salarios adeudados y que se frenen los despidos sin causa en todo el país.

“No queremos limosna. Queremos trabajar. Pero no vamos a permitir que nos sigan mintiendo y echándonos la culpa a nosotros. Esto va para todos los argentinos: mañana puede ser tu fábrica, tu comercio, tu laburo. Hoy es Granja Tres Arroyos. Mañana, ¿quién sigue?”

Los mil trabajadores de Concepción del Uruguay esperan que esta vez alguien los escuche.

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