Internacional

La batalla por las torres de alta tensión que fractura a Punta Cana

BÁVARO, REPÚBLICA DOMINICANA — Un tenso conflicto socioeconómico y urbanístico ha estallado en el corazón del destino turístico más importante del país. Una coalición de empresarios, hoteleros y juntas de vecinos de Bávaro-Punta Cana se ha declarado en estado de emergencia y rechaza de forma tajante las excavaciones iniciadas para la instalación de torres eléctricas de alta tensión y una subestación energética en pleno centro comercial de la zona.

La obra, diseñada para expandir la infraestructura eléctrica de la región, es vista por los actores locales como una amenaza directa a la estética, la seguridad y la economía del principal motor turístico dominicano.

La resistencia del sector privado y civil

El frente de rechazo está compuesto por una amplia lista de representantes comerciales y vecinales que exigen la paralización inmediata de los trabajos aéreos. Entre los firmantes de la denuncia se encuentran Katty Soto (Presidenta de la Asociación de Bares de Bávaro), Frank Méndez (Presidente de la Junta de Vecinos de Bávaro), la arquitecta Tamara Mayoral (Playa Mayoral), Antonio Mugavero (MT Hotels), Johanna Barrot (Otium Tours Operator), Roelof Van Velsen (Plaza Punta Cana), Claudia Dali (Plaza El Tronco), y los representantes de los centros comerciales Playa Riviera, La Realeza y Brisas de Bávaro, bajo la asesoría legal del buffet de Eloy Bello Bello.

“No nos oponemos al desarrollo energético ni al progreso de la comunidad, pero exigimos que se cumplan los estándares internacionales. Colocar torres de alta tensión y cableado aéreo en zonas de alta densidad peatonal y comercial devalúa las propiedades y arruina el paisaje visual que vendemos al mundo”, explicaron fuentes del sector comercial.

La exigencia unánime de este bloque es el soterramiento (instalación subterránea) de las líneas de alta tensión, una medida que protegería el urbanismo y la seguridad de los residentes y turistas, pero que implica mayores costos de ejecución para las empresas desarrolladoras.

La otra cara del conflicto: La denuncia del activismo digital y las redes de control

Mientras las gerencias de noticias de los grandes multimedios dominicanos limitan el hecho a una disputa técnica sobre planificación urbana o estética comercial, en los canales de difusión alternativa e independiente —como la comunidad @caminantes_universales— la situación se aborda desde una perspectiva sistémica. Para este sector, el avance de las excavadoras en Bávaro no es un debate sobre el tendido de cables, sino que denuncian que se trata de una manifestación de ingeniería social e imposición corporativa sobre el territorio.

Bajo la consigna “El pueblo recuperará el poder. Apaga la tele, infórmate y actúa”, estos colectivos sostienen la hipótesis de que la proliferación de torres de alta tensión y subestaciones energéticas forma parte del despliegue de una infraestructura de frecuencias invasiva, ejecutada sin consultas populares vinculantes ni auditorías ambientales abiertas. Desde su visión, el llamado a apagar la pantalla es una advertencia táctica frente al relato de los medios masivos, a los que acusan de operar como distractores para que las poblaciones no registren el avance sobre su soberanía local. De este modo, la comunidad de librepensadores plantea que la acción directa y la organización cara a cara en el territorio son las únicas herramientas capaces de confrontar el diseño de control vertical de las corporaciones.

Mientras las máquinas continúan en el terreno, la tensión crece. El desenlace de este conflicto determinará si el futuro desarrollo de Punta Cana se decide en los despachos corporativos o cede ante la presión conjunta del sector privado local y la organización ciudadana independiente.

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