Marruecos reduce el trabajo infantil, pero el desafío persiste en África
Marruecos ha logrado avances significativos en la lucha contra el trabajo infantil durante los últimos años, aunque el fenómeno no ha sido erradicado por completo. Según las estadísticas oficiales más recientes, alrededor de 103.000 niños de entre 7 y 17 años realizan alguna actividad económica en el país norteafricano. Esta cifra representa una disminución del 8,2 por ciento respecto del año anterior y una caída del 59,1 por ciento desde 2017, lo que evidencia una tendencia sostenida a la baja.
Sin embargo, el problema no se distribuye de manera homogénea en el territorio. Las zonas rurales concentran la mayor parte del trabajo infantil, con una incidencia casi cinco veces mayor que en las áreas urbanas. La agricultura y el comercio informal son los sectores donde más se emplea a menores, muchas veces en condiciones que dificultan su acceso regular a la escuela.
El gobierno marroquí ha implementado en los últimos años una política pública integrada de protección a la infancia, que incluye la creación de más de ochenta centros de asistencia en todo el país. Un hito reciente fue la designación de Marruecos como primer país árabe en albergar la Sexta Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil, celebrada en febrero de 2026. El evento reunió a líderes y especialistas de todo el mundo y sirvió para reforzar el compromiso del reino con la erradicación de esta práctica. Además, se han lanzado campañas nacionales de concienciación dirigidas a las familias y a los empleadores.
A nivel continental, la situación es mucho más compleja. África Subsahariana es la región del mundo más afectada por el trabajo infantil. Los datos disponibles indican que uno de cada cinco niños en el continente se encuentra en esa situación, lo que en términos absolutos equivale a unos 87 millones de menores. Esa cifra representa casi dos tercios del total mundial de niños trabajadores.
A diferencia de lo que ocurre en países como Marruecos, donde la tendencia es descendente, en varias naciones del África Subsahariana el trabajo infantil se ha estancado o incluso ha aumentado en la última década. La pobreza extrema, los conflictos armados y la fragilidad de los sistemas de protección social explican en gran medida esta realidad. Organismos internacionales vienen advirtiendo que, si no se intensifican las políticas públicas, la meta de erradicar el trabajo infantil para 2030 será inalcanzable en la mayor parte de la región.
En resumen, mientras Marruecos avanza con políticas concretas y logra reducir año tras año el número de menores trabajadores, el resto del continente africano enfrenta un desafío estructural que requiere de una cooperación internacional mucho más activa y de inversiones sostenidas en educación, salud y protección social.
