Elecciones en la Mutual de Municipales de Quilmes: el malestar de los afiliados crece tras la difusión de la nota y estalla el escándalo del coseguro y el turismo
A pocos días de los comicios del 30 de octubre, la publicación de un testimonio sobre el estado de la mutual desató una ola de repudio contra la gestión de Favio Ramos. Afiliados y jubilados denuncian el cobro de un coseguro que asfixia sus salarios, el desalojo de la comisión de la tercera edad y el alquiler de un espacio comunitario a una empresa privada de turismo sin ningún beneficio para los socios.
La nota publicada en este medio sobre la crítica situación que atraviesa la Mutual de Trabajadores Municipales de Quilmes no tardó en generar repercusiones. A través de las redes sociales, el afiliado Julio Duarte manifestó su profundo malestar y expuso una serie de irregularidades que exceden el estado edilicio y ponen el foco en el manejo discrecional de los recursos de la institución.
“Se acaba la avivada de Favio Ramos… Hace 4 años que además del 3% que les descuenta, le cobra un coseguro a los trabajadores municipales”, expresó Duarte, quien también denunció la eliminación de la proveeduría y del grupo de turismo, la falta de gas y las pésimas condiciones del baño y del edificio.

El peso del coseguro y la defraudación
El reclamo por el coseguro médico no es nuevo. Según una investigación periodística de 2024, la gestión de Favio Ramos incrementó el aporte mensual del 2 al 3% de los haberes para financiar un servicio funerario que nunca se prestó adecuadamente. Además, se denunció que los servicios de salud fueron suspendidos y que “solo se cubre un coseguro para quienes tienen IOMA, aunque no de manera generalizada”.
Esta situación obliga a los afiliados a afrontar de su propio bolsillo un costo que, con salarios ajustados, se vuelve imposible de sostener.
El vaciamiento de la tercera edad y el negocio del turismo
Uno de los puntos más sensibles que surgió a raíz de la nota es la situación de los jubilados. Afiliados y exdirigentes denunciaron que hace tres años se expulsó de la comisión de la tercera edad a Vicky Martínez, quien estaba a cargo de la gestión del turismo social en cuotas y de la contención de los adultos mayores en materia de jubilaciones y enfermedades
Ese espacio, que antes funcionaba como un ámbito de contención y servicio solidario, hoy está alquilado a una empresa de turismo privada llamada Go Up, que se mudó desde el centro de Quilmes hacia la sede de la mutual sin ofrecer ningún tipo de beneficio para los afiliados. Según fuentes internas de la mutual, no se realizó ninguna asamblea para aprobar dicho alquiler; la decisión habría sido tomada deliberadamente por la cúpula directiva sin consultar con el resto de la comisión.
A estas irregularidades se suma la denuncia de los propios afiliados, quienes señalan que la firma de turismo contratada pertenecería al hermano de un integrante de la comisión directiva, transformando el manejo institucional —según expresan— en un negocio familiar.
La situación genera un profundo malestar: el espacio común de los afiliados, que por estatuto pertenece a la institución y no a la dirigencia de turno, está siendo usufructuado por un capital privado. Esto plantea un conflicto de intereses directo, ya que el turismo solidario es uno de los servicios esenciales que deben prestar las mutuales.
La pregunta que sobrevuela entre los afiliados es ineludible: ¿es legal usufructuar un espacio común de los afiliados y ponerlo al servicio de una empresa de turismo privada sin ningún tipo de beneficio para la comunidad? La respuesta, para muchos, es un síntoma más del desmantelamiento de la mutual en manos de “aprovechadores circunstanciales”, como definió Duarte, que se terminan llevando puesto el patrimonio y la dignidad de los trabajadores.
