Agustina Propato “Más topos que destruyen la soberanía desde adentro”
La dura denuncia de la diputada Agustina Propato contra el ministro Presti por el acuerdo con EE.UU. destapó un profundo malestar en las Fuerzas Armadas por la falta de claridad en los convenios y el riesgo de saltear al Congreso.
Buenos Aires, 5 de junio de 2026.– Lo que el Gobierno intentó presentar como un hito de modernización y “cooperación bilateral” se transformó rápidamente en un polvorín político y militar. La firma de dos Cartas de Intención con los Estados Unidos, encabezada por el ministro de Defensa Carlos Presti y el embajador estadounidense Peter Lamelas, no solo cosechó el rechazo tajante de la oposición, sino que encendió alarmas dentro de los propios cuadros de las Fuerzas Armadas por la opacidad y los alcances de lo pactado.
La reacción institucional más estridente llegó por parte de la diputada nacional Agustina Propato (Union por la Patria), quien a través de sus redes sociales calificó el entendimiento como un acto de “traición a la patria” que “legitima la presencia y futuras operaciones unilaterales de EE.UU. en el Atlántico Sur”. Propato denunció que la entrega de recursos estratégicos, rutas marítimas y la proyección antártica bajo la lógica de considerar al Mar Argentino como un “bien común global” erosiona de manera irreversible la soberanía nacional. “El mar argentino es de los argentinos”, sentenció.
Una “ensalada” que genera ruido en los cuartele
Sin embargo, el conflicto trasciende la previsible pirotecnia discursiva del Congreso. Fuentes del sector de Defensa revelaron que el malestar llegó a los pasillos militares. La comunicación oficial del Ministerio, liderada por el propio Presti —quien asumió la cartera en diciembre pasado tras su paso por la jefatura del Ejército—, fue calificada internamente como “confusa”.
“Es una ensalada. Hablan de un acuerdo estratégico para garantizar logística, combustible a precio militar a nivel global y el ingreso a un mercado digital de drones americano, pero lo redactan de forma tan ambigua que no se entienden los límites reales”, señaló un oficial en actividad. El principal reproche interno apunta a la mala gestión comunicacional de Presti, que deja expuestas a las fuerzas a un debate geopolítico de altísima sensibilidad sin un marco técnico claro.
El “Informe Pentágono” y la sombra del Comando Sur
El trasfondo de estas firmas comenzó a moldearse en marzo de este año, durante un viaje de Presti a los Estados Unidos. Aunque originalmente la agenda contemplaba la asistencia a un seminario, el funcionario terminó en la sede del Pentágono brindando un detallado informe sobre la situación operativa de las Fuerzas Armadas argentinas.
Hoy queda claro que aquella imprevista convocatoria en Washington formaba parte del diseño de un acuerdo integral para el control del Atlántico Sur. El interés de la Casa Blanca no es secreto: la administración estadounidense busca que la US Navy (Armada) y la US Coast Guard (Guardia Costera) puedan realizar patrullajes conjuntos o tener facilidades operativas en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) para interceptar y disuadir la actividad de la flota pesquera china en la milla 201.
El flanco legal: gobernar por decreto en zona de frontera
Más allá de la disputa geopolítica por la influencia de Beijing y Washington en la región, el acuerdo reaviva una seria preocupación institucional en torno a la legalidad de los procedimientos del Ejecutivo.
La Constitución Nacional es taxativa al respecto: corresponde exclusivamente al Congreso de la Nación autorizar el ingreso de tropas extranjeras al territorio de la República. El antecedente inmediato de fines de 2025, cuando el Gobierno permitió mediante decreto actividades operativas de las Fuerzas Navales de Operaciones Especiales del Comando Sur en las bases estratégicas de Mar del Plata, Puerto Belgrano y Ushuaia, ya había sido señalado como una grave irregularidad institucional.
Con el impulso de la base integrada en Ushuaia y la obsesión oficial por ingresar a la OTAN como socio global, la oposición advierte que el Gobierno insiste en saltear los controles parlamentarios. En este escenario, la advertencia de la diputada no funciona como un hecho aislado, sino como la punta de un iceberg que pone en cuestionamiento el verdadero precio que Argentina está pagando por su alineamiento militar irrestricto, poniendo en riesgo incluso el histórico equilibrio del Tratado Antártico.
