Internacional

Nueva huelga de empresas de transporte de 48 horas en Berlín

El conflicto salarial en la Empresa de Transportes de Berlín (BVG) se intensifica, con el sindicato Verdi amenazando con una nueva huelga de 48 horas si no se alcanza un acuerdo satisfactorio en la próxima ronda de negociaciones, prevista para el 21 de marzo. A pesar de que la BVG ha mejorado su oferta salarial, el sindicato considera que aún está lejos de sus expectativas, lo que ha llevado a un clima de tensión y la posibilidad de una escalada en las protestas.

Negociaciones tensas y ofertas insuficientes

La quinta ronda de negociaciones, celebrada el miércoles, se prolongó hasta altas horas de la noche, lo que suele ser una señal de que las partes están comprometidas en discusiones serias. Sin embargo, el sindicato Verdi no está satisfecho con la última oferta de la BVG. Jeremy Arndt, negociador jefe de Verdi, expresó su frustración en el podcast The Operational Disruption: “Aún hay una gran brecha entre lo que ofrecen y lo que exigimos. Después de cinco rondas de negociaciones, esto es inaceptable”.

La BVG ha propuesto un aumento salarial de 240 euros mensuales retroactivo al 1 de enero de 2025, con un incremento adicional de 135 euros a partir de marzo de 2026, sumando un total de 375 euros. Aunque esta oferta supera la anterior de 325 euros en dos años, Verdi exige el doble: 750 euros mensuales para todos los empleados. “La empresa ha mejorado su oferta, pero en pequeñas cantidades. Necesitamos un avance significativo”, afirmó Arndt.

Acuerdo parcial en la jornada laboral

En cuanto a la jornada laboral, las partes han logrado un acuerdo parcial. Los empleados podrán aumentar voluntariamente su jornada laboral semanal de 37,5 a 39 horas, lo que les permitiría recibir un incremento salarial de hasta el 4,7%. Esta medida, que originalmente estaba prevista para junio de 2025, ha sido adelantada como un gesto de buena voluntad por parte de la BVG.

Sin embargo, el desacuerdo en torno al salario base sigue siendo el principal obstáculo. Verdi insiste en que los aumentos deben beneficiar a todos los empleados por igual, mientras que la BVG argumenta que ya está al límite de sus capacidades financieras. “Hemos cumplido con las altas exigencias del sindicato y estamos al borde de nuestras posibilidades”, declaró Jenny Zeller-Grothe, directora de Recursos Humanos de la BVG.

Amenaza de huelga indefinida

Verdi ha lanzado un ultimátum: si no se alcanza un acuerdo en la próxima reunión del 21 de marzo, el sindicato podría convocar una huelga indefinida. “El 21 de marzo es una cuestión de vida o muerte. Si no hay una oferta aceptable, tendremos que considerar medidas más drásticas”, advirtió Arndt. El sindicato también ha estado evaluando el estado de ánimo de los trabajadores en los depósitos de la BVG, y la mayoría parece estar dispuesta a aumentar la presión mediante huelgas si es necesario.

Aunque Verdi ha prometido avisar con 24 horas de antelación antes de cualquier huelga, la posibilidad de un nuevo paro ha generado preocupación entre los pasajeros. La BVG es responsable de más de tres millones de viajes diarios, y cualquier interrupción en el servicio tendría un impacto significativo en la ciudad. “No queremos molestar a los pasajeros, pero estamos luchando por condiciones justas para nuestros trabajadores”, explicó un representante de Verdi.

Impacto en Berlín y próximos pasos

Las huelgas anteriores ya han causado trastornos en la capital alemana, con manifestaciones frente a la administración de tráfico y el Ayuntamiento Rojo. Si se produce una nueva huelga, es probable que dure 48 horas, aunque Verdi ha descartado paros de más de cinco días para minimizar el impacto en los usuarios. “Queremos ser considerados con los pasajeros, pero también necesitamos que la empresa entienda la seriedad de nuestras demandas”, afirmó Arndt.

Mientras tanto, la BVG mantiene su optimismo. “Las negociaciones son difíciles, pero creemos que es posible llegar a un acuerdo”, dijo Zeller-Grothe. “Hemos sentado las bases para un excelente resultado en la próxima ronda, tanto para nuestros empleados como para Berlín”.

Sin embargo, con el plazo de 40 días de Verdi acercándose a su fin, la presión está aumentando. Si no se logra un acuerdo, Berlín podría enfrentarse a un “rambazamba” en sus calles, con huelgas que paralizarían el transporte público y afectarían a millones de personas. La próxima semana será crucial para determinar el futuro de las negociaciones y el posible impacto en la ciudad.


Vía Peter Neumann (Berliner-Zeitung)

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